Cartas al director: Apuntes de Hu.ste a la Consejera, Eva Almunia

Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de la Enseñanza de Huesca, HU.STE

En la comparecencia de la Consejera del Departamento de Educación del Gobierno de Aragón ante los medios de comunicación, Eva Almunia hizo referencia a la ampliación de la enseñanza obligatoria a los cinco años pero ¿dejó claro que esta ampliación no supondrá de entrada la concertación de aulas en ésta etapa obligatoria en Aragón? Porque si no es así, y se conciertan aulas a partir de los tres años, desde Hu.ste entendemos que las patronales de la Enseñanza Concertada deberían levantarle un monumento por su apoyo constante a la política de conciertos. No olvidemos que dicha tendencia se empezó con el PSOE en la anterior etapa de gobierno. A Hu.ste nos parece inaceptable que nos intenten colocar de rondón que para implantar la educación obligatoria a partir de los cinco años, lo cual compartimos, se permitan o potencien nuevos conciertos al tiempo que se siguen escatimando recursos para la red pública.

Es, más que curioso, preocupante, que diga que el debate en torno a la clase de Religión ?no es excesivamente importante?; estaríamos de acuerdo con ella si se dejara de ambigüedades, de lanzar balones fuera y de comisiones de expertos para el análisis de la situación. ¿También será necesaria una comisión para establecer quién tiene que estar en la comisión de expertos? Le pedimos que sea coherente con lo que manifiesta, mejor: coherente y responsable. Manifiesta que se trata de respetar ambos derechos: el de quienes quieren recibir Religión y el de quienes no que no . Ese no es el problema, esa ?dificultad? está resuelta, nadie dice que quienes quieren recibir religión no lo puedan hacer, lo que hay que resolver es que los que quieren religión no interfieran en el tiempo escolar de los que no quieren, que no les obliguen, -por no querer recibir doctrina en la escuela-, a reservar una parte de ?su? tiempo lectivo y ocuparla en algo que no les moleste a quienes quieren que se les adoctrine en el aula. Porque , sin entrar en más análisis, en la situación actual los que dan religión ?de facto? se están apropiando de un tiempo escolar de los que no quieren religión en las aulas.

Un posible punto de encuentro señora consejera es la religión fuera del currículo y del horario lectivo. Y decimos punto de encuentro por que a Hu.ste le gustaría que saliera de las aulas.

Es curiosa la propuesta de que los centros gocen de mayor autonomía. Han tenido tiempo más que suficiente para avanzar en este sentido y además hay aspectos que las actuales leyes permiten intervenir. No sólo no han aportado nada desde la asunción de las transferencias sino que, por poner algún ejemplo, Aragón es una de las poquísimas comunidades autónomas que mantiene el mismo modelo de jornada escolar que cuando ?se exigían las transferencias para acercar las decisiones a los centros? . ¿A usted, señora Consejera, no le dice nada que más del 70% de los centros públicos del resto del estado pueda elegir jornada o tenga jornada única, o ambas cosas? Hasta ahora, y a los resultados nos atenemos, usted entiende que la única escuela pública de calidad pasa por su forma de entender la jornada escolar, con lo cual convierte a los consejos escolares en menores de edad, a los que considera incapaces de organizarse. No es de recibo ni son compaginables sus discursos y sus actos y propuestas legislativas.

Hay unos cuantos puntos a los que no alude en demasía o silencia, ¿no entiende que un nuevo siglo merece unas nuevas y mejores ratios? ¿está dispuesta a llevar a Madrid el recordatorio de nuestra homologación salarial? ¿ahora le gusta la ley de FP que tanto cuestionó en la anterior legislatura?

Por cierto, querer es poder o por lo menos el poder lo tienen ustedes. Anímense a recuperar sus señas de identidad, recuerden que hay una parte de la sociedad que les votó para que no olviden sus premisas ideológicas y denos alguna alegría a quienes defendemos la enseñanza pública, no la enseñanza ?sostenida con fondos públicos?, cajón de sastre donde se incluyen proyectos privados que viven del dinero público.

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