Boicot a Nöel

Cristina Pérez

Si estuviésemos en el país de ?Fantasticolandia? y tuviera un periódico propio, la noticia seguramente encabezaría todas las primeras planas con un titular parecido a este: ?Boicot a Papá Noel, desaparece de las fachadas de Huesca y Teruel?. Y nos imaginamos a los elfos, las hadas y los niños que se negaron a crecer como Peter Pan y que habitan el mismo país, alarmados ante la noticia. Incrementando las medidas de seguridad, poniendo cerco a la fábrica de juguetes, emitiendo comunicados para tranquilizar a la población y alentando a los pueblos a que no pierdan la fe en el hombre de rojo.

En Huesca, los comerciantes, han invertido cerca de cuatro millones de las antiguas pesetas, para poblar las fachadas de la ciudad de cientos de Papá Noel, trepando , buscando las chimeneas y mirando a los viandantes con cara de buenos amigos. Como mira este abuelito llegado no sabemos muy bien de dónde. De los países más fríos del planeta o del país de la coca cola , de la imaginación de quienes controlan el consumo o de una sociedad en exceso competitiva que necesitaba hacerle contra-programación a los Reyes Magos.

Todo apunta a una mezcla de todos los ingredientes apuntados. El caso es que, en Huesca, alguien se dedica a trepar a la escalera de Noel y arrancarlo de ese mundo de luces. Un robo es un robo, pero los críos no deben de ver con buenos ojos este tipo de ?sustracciones?. Que un ladrón le gane la partida a Papá Noel, es un golpe para la ilusión infantil. Para los niños que, están convencidos, de que en la realidad, como en los dibujos animados, siempre ganan los buenos.

Comentarios