El cordero altoaragonés, botín suculento para los ladrones

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Sigue existiendo preocupación en el sector primario altoaragonés, ya que siguen produciéndose robos en las explotaciones agrarias y ganaderas. Algo que se puede considerar generalizado a todo el territorio de la provincia de Huesca pero especialmente sufrido en términos municipales pertenecientes a las comarcas del Bajo Cinca y Los Monegros.

Zaidín, Montesusín,... son ejemplos de poblaciones que han sufrido algún robo en las últimas semanas. En unos casos, el robo es de menor cuantía quedando en la mera ?anécdota?; sin embargo, la media de los robos de ganado afecta a unas cincuenta reses, lo que pone a una explotación al borde de la ruina. De hecho, el 70 por ciento de los ingresos procede de la venta de los corderos, que han sido engordados durante unos ocho meses.

Suelen coincidir estos robos con épocas del año de máximo consumo: Semana Santa, Ramadán y Navidad. En esta época los precios se disparan.

Poco puede hacer el ganadero; sólo tener vigilado el rebaño (en algunos casos los propietarios han estado durmiendo en las propias explotaciones durante semanas) y tener suscritos seguros que recojan estas contingencias.

En círculos ganaderos se habla de una auténtica red ilegal, ya que las personas que roban conocen a la perfección el terreno, ?controlan los controles? policiales, y utilizan un mercado clandestino al que va destinado el ganado robado. Al ir marcado no puede entrar en la cadena alimentaria; sería detectado de forma inmediata.

Hace justo un año ya se desmantelaba una red ilegal que había cometido en el Bajo Cinca y en el Bajo Aragón 37 robos, habiendo sustraído 1.679 cabezas de ganado, 1.060 litros de gasóleo y un grupo electrógeno.

Los robos no se limitan al ganado ovino, también se produce en ejemplares de otras especies y en material agrario: aperos, instrumental de riego, placas solares,...

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