Cartas al director: ¿Y por qué no?

E.M.V.

En los últimos tiempos, colectivos sociales de muy diversa índole han manifestado su opinión acerca de la conservación del edificio de la cárcel de Huesca, de la reversión del solar al Ayuntamiento (que fue quien lo cedió en su día a Instituciones penitenciarias) y de su dedicación a usos sociales.

A través de las propuestas de APUDEPA, de un Congreso de Arquitectos y de CHA, nos hemos enterado de que es un edificio protegido, de que en otras ciudades como Salamanca se ha reconvertido la vieja cárcel en una espléndida biblioteca pública, e incluso de que en las Cortes de Aragón se aprobó por unanimidad una enmienda del PSOE que planteaba la reversión del terreno al Ayuntamiento.

La verdad es que sería una oportunidad magnífica, un auténtico premio gordo para la ciudad, poder disponer de un espléndido solar ya urbanizado, en una zona céntrica y libre de cargas, para poder dedicarlo al equipamiento sociocultural que consideremos más necesario para Huesca. Aquí la imaginación vuela libre y podemos pensar en centros de salud, de ocio, bibliotecas o centros de documentación, parque de asociaciones ciudadanas, galerías comerciales? rodeados de una amplia zona verde para el esparcimiento ciudadano.

Y ante esta oportunidad, llega el Sr. Elboj y rechaza la propuesta basándose fundamentalmente en lo caro que sería adecuar el edificio a las nuevas necesidades y comparándolo con lo que supone hacer obras de mejora en ?el cuarto de baño de nuestro domicilio?. Lo siento, pero a mí me llama poderosamente la atención, la decisión (por no decir osadía) de que hizo gala cuando embarcó a la ciudad en la aventura del Multiusos sin saber aún con que financiación de la DGA podrá contar, y sin embargo ahora no ve viable económicamente una operación que cuenta con el apoyo de los técnicos en arquitectura. Parece ser que a él le gustaría más dedicar ese espacio a obtener plusvalías con la vivienda libre, en lugar de procurar servicios a los ciudadanos.

Sí que es cierto, y es muy respetable, que para muchos habitantes del barrio es un edificio con una clara connotación negativa que preferirían ver desaparecer. ¿Y por que no?. Si le quitamos las rejas, derruimos los muros, rehabilitamos los edificios y ofertamos a los vecinos del barrio y de Huesca servicios de esparcimiento y de utilidad social, además de una zona verde bien diseñada para el disfrute de niños y mayores? ¿Quién verá ahí una cárcel?. ¿Quién ve ahora un matadero cuando acude a Periferias a ver a Panero?

Comentarios