El Obispo de Huesca y Jaca agradece a los fieles su acogida

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Con motivo de su primer año como obispo de las diócesis de Huesca y Jaca, Jesús San Montes ha escrito un documento episcopal, dirigido a todos los fieles. En ella recuerda lo rápido que han pasado estos primeros doces meses, llenos de intensidad. Asegura que, ante su desconocimiento sobre las labores de un obispo, ha procurado hacer el camino con cautela, y sabe que no siempre han sido entendidas sus decisiones. No obstante, recuerda que le han conmovido mucho más los gestos de comunión y agradecimiento, que aquellos pocos de desencuentro puntual por el motivo de los nombramientos que, legítima e inevitablemente ha debido realizar.

Tras este primer año como Obispo, su principal palabra es ?gracias?, a Dios y a su Iglesia, a sus hermanos sacerdotes, consagrados y laicos. Asegura que es consolador saber que hay tanta gente que reza por él cada día, y que al verle le muestra su afecto. Destaca la amabilidad de todo el mundo, cuando se ha movido por las parroquias en la ciudad o en los pueblos, cuando ha ido a las comunidades religiosas, o se ha reunido con los grupos apostólicos, cuando se ha encontrado con las delegaciones diocesanas y los distintos grupos, o cuando, yendo por la calle, se ha encontrado con la gente, y le han saludado con carillo.

Jesús Sanz añade que con los buenos colaboradores que le ayudan en el día a día, trata de organizar una agenda demasiado dividida, sumada, restada y multiplicada, y a pesar de ello, no siempre llega a lo que quisiera, ni logra encontrarse con cuantes desearía, ni acompañar debidamente a sus hermanos sacerdotes como sería necesario.

Acaba recordando que no es el Mensaje, sino su humilde mensajero. Una gran responabilidad, la de tener que gobernar las Comunidades cristianas que se le confían, pero con el gozo de saber que ese gobierno, realizado con autoridad, pasa por dar la vida amando concretamente a las personas que el Señor ha confiado a su cuidado pastoral.

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