Huesca 2008

Luis Laiglesia

Zaragoza y Aragón entero es una fiesta desde que el Bureau Internacional de Exposiciones decidiera que la Exposición Universal de 2008 se celebrará en la capital del Ebro.

Pero después de las celebraciones debe llegar, también para Huesca, la calma y la hora de la verdad; la hora de trabajar para que en junio de 2008 todos aprovechemos la oportunidad que se nos brinda.

En este sentido Huesca está en un momento histórico. Para 2008, solo con lo proyectado, estamos en disposición de augurar que la ciudad tendrá una Plataforma Logística y un nuevo polígono industrial en la salida de la autovía; también tendrá un Palacio Multiusos, ahora esperemos que con una alta contribución del Gobierno de Aragón a su financiación, y un Centro de Arte cuyo edificio firma Rafael Moneo. Para 2008 dispondremos, así mism, de un servicio ferroviario de última generación con una conexión que podría unirnos a Zaragoza, Madrid y Barcelona en Alta Velocidad y con el Pirineo a través de un ferrocarril del siglo XXI.

Pero todo esto no servirá de nada si internamente la ciudad no sufre una transformación que nos lleve a ser una urbe moderna, pensada para el ciudadano, más accesible, transitable y humana.

En este sentido hay varios retos: el primero es la recuperación real del casco antiguo, el cual, se diga lo que se diga, sigue siendo un foco donde existen importantes bolsas de pobreza, infraviviendas y delincuencia (Solo es necesario pasar por la Plaza de los Fueros a cualquier hora del día y de la noche para comprobar esto último) Luego se hace necesaria una reorganización del insufrible tráfico de la ciudad y la construcción de parkings en lugares estratégicos y adecuados, para lo cual es necesario que la clase política se deje asesorar por los técnicos adecuados, no vaya a ser que hagamos un aparcamiento donde nadie luego quiera dejar su coche. Y por último, Huesca debe tender a la peatonalización real del centro de la ciudad, un concepto del que mucho se ha hablado pero poco se ha practicado. Cuestión curiosa si tenemos en cuenta que todas las vías en las que se ha dado prioridad al peatón han terminado siendo más transitadas y, por tanto, más comerciales.

Por ello, Zaragoza se juega mucho, Aragón también, pero Huesca igual. Y su posición es buena de partida.

Solo hace falta que nuestros munícipes tengan la altitud de miras necesaria y sepan estar a la altura de las circunstancias para saber aprovechar esta oportunidad irrepetible.

El tren pasa una vez. Es un tópico, pero en este caso estamos ante una evidencia.

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