Cartas al director: El cambio de Reyes en Huesca

Pablo Tebas. Philadelphia, Estados Unidos

Hace 20 años que no vivo en Huesca, y aunque no de nacimiento, siempre me considere oscense de adopción. Pongo este parche inicial porque algunos piensan que únicamente los nacidos en la tierra tienen derecho a opinar sobre los desaguisados locales. Yo no pienso igual.

Durante las últimas décadas la Cabalgata de Reyes se viene haciendo en Huesca la noche del 5 de Enero. Es un ritual que todo el que ha crecido o vivido en esta ciudad ha pasado sin ninguna duda. Desafortunadamente todos alcanzamos la edad en que Melchor, Gaspar y Baltasar dejaron de serlo y se convirtieron en Vallés, Turmo y Lafuente. Con el paso de los años algunos de ellos como Pedro Lafuente murieron y unos pocos nombres cambiaron. Algunos como Vallés, ha sido Baltasar durante más de 40 años.

Uno de mis recuerdos de la infancia es vestirme de paje en la antigua escuela de maestría industrial y recorrer la ciudad portando unas lámparas de fuego y tirando caramelos. La cabalgata terminaba siempre en el balcón de la plaza Zaragoza con una alusión a la habilidad de los más pequeños de controlar o no el esfínter urinario. Nadie jamás ha protestado, o pensaba que el ritual requería cambios. Es la belleza y la atracción de los rituales: su repetición.

Este año los concejales de la comisión de Fiestas del Ayuntamiento han decidido que ellos van a ser los Reyes. Inicialmente les ofrecieron a los "viejos" Reyes que se encargaran del trabajo de ir a los hospitales, hospicios y residencias de ancianos de la ciudad. A nuestros concejales les "bastaba" con figurar en la Cabalgata. Los viejos reyes respondieron, con buen criterio, que sus excelencias (titulo reservado a los monarcas y que Zapatero y yo pensábamos desterrado de la administración pública) se metieran la corona donde les cupiera. Sus excelencias, en una muestra del caciquismo decimonónico que todavía prevalece, han tenido a bien pasarse sus principios laicos y republicanos por el forro de los cojones... ¡qué son los principios si se puede figurar!

Nuestros ediles, como la dama de la vieja canción de Cecilia, si no fuera por miedo, serían la novia en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro con tal de dejar su sello...

Desde estas líneas emplazo a los autores de este despropósito que nos expliquen a los oscenses por qué es importante este cambio de escena y a nuestro alcalde que me explique a que viene tamaña majadería.

Sugiero también a sus excelencias que inicien las prácticas de baile y se aprendan la danza de las espadas y las cintas. El 10 de Agosto representa una oportunidad única que no deben dejar escapar.

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