Cartas al director: Amigos de los Reyes Magos

Los amigos de los Reyes Magos de Huesca

Somos un grupo de oscenses que hemos tenido conocimiento, muy recientemente, de la intención del Ayuntamiento de Huesca de cambiar a nuestros queridísimos Reyes Magos.

Durante décadas de nuestras vidas, nosotros, las circunstancias que nos rodean, han ido evolucionando. Pocas cosas ya nos recuerdan quienes éramos, de dónde, pocos los afectos compartidos.

La tarde-noche del cinco de enero muchos oscenses recuperamos nuestra identidad, revivimos, de la mano de nuestros niños, hijos, sobrinos, nietos, vecinos, una experiencia conmovedora, la única mentira que todos defendemos con más ímpetu que cualquier realidad.

En Huesca, ese maravilloso momento tiene cara. Tres caras. Siempre las mismas, las nuestras, las de siempre. Nuestros Reyes Magos son los de verdad, no los de los centros comerciales, no los de la televisión, no los de otros pueblos o ciudades que necesitan contratar extras porque no tienen la suerte de vivir tan cerca de Canfranc, por donde pasan los Reyes a las 15.00 h. Los conocemos, muchos niños los conocen ya. No sabemos por qué los adultos olvidan que los niños saben recordar, admiran el maravilloso anillo del poderoso Rey Baltasar, que habla swahili, la capa del bondadoso Rey Melchor, tan viejecito, la incomparable sonrisa de los ojos del pelirrojo Rey Gaspar.

Nosotros adoramos a nuestros viejos Reyes Magos, no sólo porque traen regalos a nuestros niños, sino porque nos devuelven a nuestro origen, nos recuerdan los mejores momentos de nuestras vidas, y porque nos conmueve su persistencia, su profesionalidad, su generosidad, su autenticidad.

Que no nos los cambien, que respeten la memoria, el recuerdo de los niños que los reconocen, que no rompan esa magia, por favor, que no nos hagan llorar de tristeza. Queremos seguir teniendo a los auténticos Reyes Magos, y ellos merecen estar allí.

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