La miel de Aragón

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Aragón cuenta con más de 1.700 explotaciones apícolas que se encargan de fabricar miel, esa sustancia dulce que producen las abejas obreras a partir del néctar de las flores y otras secreciones extraflorales, que las abejas liban, transportan, transforman, combinan con sustancias específicas propias, almacenan y dejan madurar en los panales.

La miel está compuesta por un 75% de glúcidos, glucosa y levulosa en su mayor parte, con un 20% de agua y aminoácidos esenciales, ácidos orgánicos, sales minerales, oligoelementos y elementos bactericidas.

En la actualidad no hay datos muy precisos sobre la cantidad de explotaciones apícolas existentes en Aragón, según el censo de apicultores que han solicitado las ayudas reglamento CE 1221/97, en Aragón son 337 explotaciones solicitantes, de las cuales, 162 están en Zaragoza, 119 en Huesca y 56 en Teruel. Sumando todas ellas 62.327 colmenas, 29.690 en Zaragoza, 20.973 en Huesca y 11.664 en Teruel. Además, son 160 explotaciones profesionales 76 en Zaragoza, 43 en Huesca y 36 en Teruel. Aunque se puede estimar que en Aragón existen aproximadamente un total de 1.741 explotaciones apícolas acumulando un censo de 101.627 colmenas.

La producción aproximada en nuestra comunidad autónoma, asciende aproximadamente a 1.250 toneladas lo que supone un 5% del total del país que en el año 2002 se estimó en 30.000 toneladas, teniendo niveles de producción similares a las comunidades de Cataluña y Galicia, pero muy por debajo de Valencia, Extremadura, Andalucía, Castilla León y Castilla La Mancha que ocupan las cinco primeras posiciones del ranking nacional.

Pero se puede suponer que la producción real de miel en Aragón difiere de la que le atribuyen las estadísticas por la opacidad del mercado, ya que una parte importante de la producción es adquirida directamente por el consumidor sin entrar en el circuito comercial.

El buen nivel tecnológico y sus adecuadas dimensiones, sitúan a este sector en Aragón, desde el punto de vista productivo, en la primera línea dentro de España, dinámico y flexible que presenta más semejanzas con el moderno sector profesional europeo, que con el sector nacional existente en las zonas de mayor tradición apícola.

La dureza y variedad del clima y geografía aragonesas, permiten que exista una amplia diversidad de formaciones vegetales. Por ello se pueden producir en Aragón mieles distintas en lo que a gustos, aromas y colores se refiere, las mieles de color claro suelen indicar mayor calidad que las más oscuras.

Los tipos de miel más frecuentes en Aragón, suelen coincidir generalmente, con los que se cosechan en primavera, por su calidad destaca la miel monofloral de romero, las producciones de las variedades de mieles que se cosechan en verano, son las más variables.

Los precios alcanzados en 2002-2003, el valor de la producción de miel obtenida en Aragón se podría estimar en unos tres millones de euros.

La venta al por mayor es el principal canal de comercialización de las mieles aragonesas, se efectúan en contenedores de 300 kilógramos que son retirados directamente de las explotaciones por los operadores mayoristas, este tipo de comercio, representa entre el 60 y 70% de la producción de Aragón.

Las explotaciones están muy dispersas geográficamente y el volumen de las producciones es bajo, por lo que los costes de recogida aumentan y alejan de aquí a los operadores comerciales en mieles. Los costes de comercialización son muy bajos.

La venta directa al consumidor, en las propias explotaciones es el canal corto que cuenta con mayor tradición en Aragón, representando un 25-30% de la miel que se comercializa en esta región. Esto permite mantener una modesta actividad económica en el medio rural. Aunque los costes de comercialización son bajos, los precios recibidos por el productor son tradicionalmente muy bajos y existe una fuerte resistencia de los apicultores a la hora de actualizarlos, dándose la paradoja de que en los últimos años vienen siendo prácticamente iguales a los de las ventas al por mayor.

En Aragón hay 24 industrias registradas que se dedican al envasado de mieles, que colocan en el mercado entre el 5-10% de la producción aragonesa. La mayor parte de éstas, envasan la miel de su explotación, aunque a veces envasan con su registro modestas cantidades de miel de otras explotaciones. Además la distribución se hace generalmente de manera rudimentaria, muchas veces los propios titulares son los que la distribuyen directamente al comercio minorista.

Entre las principales necesidades del sector destacan: un ordenamiento del mismo, la agrupación de los productores, una mejora de los canales de distribución, introducción de la figura ?calidad? como mentalidad profesional-industrial, un fortalecimiento de la normativa para la venta del pequeño productor que expende miel fresca, de forma que esté controlada su calidad y distribución, y la tipificación de las distintas mieles aragonesas.

En el futuro, el principal objetivo, es poder convertir a la miel de Aragón en una Denominación de Origen. Se pueden encontrar elementos favorables y precisos para cumplir los requisitos exigidos de una Denominación de Origen. Calidad, tradición, medios para la tipificación, laboratorios y técnicos cualificados, laboratorios y técnicos cualificados, y sobre todo productores con juventud no exenta de experiencia. Una distinción, la de Denominación de Origen, que crea mercado, estructura el mismo y se posiciona, crea mentalidad de calidad, reglamenta y hace cumplir los más exigentes requisitos.

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