2004: muchos cambios en la Iglesia aragonesa

Los responsables de la Iglesia en la comunidad autónoma aragonesa y, más en concreto, en la provincia de Huesca, han hecho repaso de los últimos 365 días. Este año se han producido numerosos cambios, aunque también ha servido como asentamiento al nuevo obispo de las Diócesis de Huesca y Jaca, Jesús Sanz, que tomaba posesión de su nuevo cargo hace algo más de un año, el 14 de diciembre de 2003. En este tiempo, además de conocer sus diócesis, ha emprendido una serie de cambios para adaptarlas a las necesidades de la Iglesia.

En este 2004, el 15 de abril, Jueves Santo, se acogía con sorpresa la noticia de que el obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, Juan José Omella, era destinado a la diócesis de Calahorra, la Calzada-Logroño. Sin embargo, relativamente pronto llegaba la noticia de su sustitución por Alfonso Milián, hasta entonces Obispo Auxiliar de Zaragoza. Milián tomó poesión de su cargo de obispo el 19 de diciembre en la catedral de Barbastro.

En este tiempo también se ha ordenado un nuevo obispo en Teruel, José Manuel Lorca, que sustituía a Antonio Algora, que fue nombrado obispo de Ciudad Real, y Demetrio Fernández ha sido nombrado obipso de Tarazona, en sustitución de Carmelo Borobia, trasladado a Toledo donde es Obispo Auxiliar de la archidiócesis primaria. Por otro lado, el arzobispo de Zaragoza, Elías Yanes espera la decisión del Papa Juan Pablo II sobre su renuncia, presentada hace ya un tiempo, al cumplir la edad preceptiva de 75 años.

El año que termina ha dejado también en la Iglesia aragonesa el Congreso del Laicado Cristiano de Aragón, en el que se puso de manifiesto la necesidad de un mayor protagonismo de los laicos, ante la escasez de vocaciones. También los aragoneses participaron en el Congreso del Apostolado Seglar, celebrado en Madrid en el mes de noviembre.

En este año Compostelano, se ha celebrado también el año Jubilar conmemorando el Centenario de la coronación canónica de la Virgen del Pilar. Y además, en la vida diaria de las parroquias, ha continuado el trabajo y la preocupación en temas como la enseñanza religiosa escolar, el laicismo ambiental, o la escaez de jóvenes en las parroquias. Desde la iglesia aragonesa se asegura que ha sido intenso el trabajo en la celebración de los sacramentos, atención pastoral a niños, jóvenes y adultos de toda condición, cercanía a los enfermos y acogida a quienes se acercan a los despachos parroquiales. Además, se ha trabajado en los colegios, movimientos y asociaciones y en las numerosas ofertas de formación con que cuentan en las diócesis.

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