Hasta luego

Cristina Pérez

A muchos seres humanos, aunque no se lo crea, no les gusta despedir el año. Pasan de la noche vieja a la mañana de año nuevo con una naturalidad incomprensible. Se van a dormir y despiertan al nuevo día como si no hubiera pasado nada . ¿Lo entiende usted?.

Yo sí.

Son esa rara especie que no logra encontrar un punto de inflexión en el calendario para renovarse y volver a empezar. No les sirven la campanadas, ni las uvas, ni que el reloj de pulsera sobrepase en un segundo la medianoche. Y mucho menos les sirve que media humanidad se empeñe en saltar, brincar y lanzarse a las calles a festejar que un año cambie de dígitos. Son esa gente tan rara que dicen ?hasta luego? cuando todos se rompen las cuerdas vocales gritando ?feliz año?. ¿Lo entiende?.

Yo sí.

Hay muchas personas que , estos días, se empeñan en contrastar realidades y les dan la noche al personal. Son los que se sientan a escuchar a ese ?pepito grillo? que les susurra cada dos segundos que esto no funciona. Que no. Y ellos, los raros del ?hasta luego?, no ven las guirnaldas ni las luces , ni oyen la música navideña, ni son capaces de contagiarse de ese espíritu navideño que anida en los ojos de los niños. Viven al margen de la imposición de la ley de las tradiciones y no entienden que, una parte del mundo, se ponga el sombrerito de cartón y la máscara y se olviden de darse la vuelta y mirar que las sombras que se mueven detrás de ellos, no están precisamente bailando.

Porque hay otra humanidad que está escuchando el alboroto que hace este mundo desarrollado, que se sube a una torre para tirar miles de kilos de confetis o que bloquea las estaciones eléctricas a base de bombillas de colores. Ellos se siguen preguntando de qué va la cosa y por qué, no comparten ese aguinaldo con ellos.

No es por amargarles el día. Es para qué entiendan por qué, tiene usted ese amigo tan raro que mientras todo el mundo dice feliz año, él, se empeña en decir: hasta luego.

Comentarios