Cartas al Director: El Cartel del Carnaval

Antonio Gallego

La polémica la genera el que la ha comenzado, o sea, el promotor del dichoso cartel del carnaval, a saber, el Ayuntamiento de Huesca. Si alguien me pisa en un pié -suponemos que sin querer- le digo: "Por favor, levanta el pié que me estás pisando". Sin embargo, el otro, en lugar de pedir disculpas y corregir su posición, me dice: "No, que en ejercicio de mi libertad democrática, he decidido poner el pié sobre esa baldosa y, si te he pillado el pié debajo, pues te aguantas". Pues algo así ha sucedido con el cartel. Y hemos pasado de hacer una cosa sin querer molestar a nadie, a hacerla y mantenerla sabiendo que ha molestado: las quejas están ahí, de gente muy normal de la calle y de otras que representan a colectivos, que no están entrando en valoraciones políticas, sino sólo en gustos, en oportunidad y en respeto a los demás, incluso a los curas (que, aunque alguno no lo tenga del todo claro, también son personas con derechos).

En un mundo en el que deberíamos ir todos unidos de la mano y dedicar nuestros esfuerzos a construir la paz, la con-vivencia entre todos, el amor desinteresado porque queremos que a todos nos vaya bien en la vida, a resolver el problema de la vivienda para los jóvenes, la atención a los más desfavorecidos (de Huesca o del resto del mundo)..., cosas como ésta del cartel no tienen ningún sentido, pues nos hacen perder a todos un tiempo estupendo que podríamos dedicar a cosas mucho, muchísimo más interesantes. Y hay maneras de arreglar las cosas muy sencillas, terriblemente sencillas, y potestad tienen los políticos. Otra cosa, es que no lo quieran hacer o piensen, equivocadamente, que no les conviene.

PD: teniendo en cuenta que la mayoría de sus oyentes son de la "corriente progresista", es significativo que casi la mitad estén disconformes con el Ayuntamiento (socialista) en este tema. Imagínense cómo estarían los datos si la encuesta fuera en un entorno de "corriente conservadora".

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