El esquí de fondo se viste de largo con la Marcha Beret

Con el inicio de febrero llega una de las clásicas de la temporada, la Marcha Beret que se disputará este fin de semana. Esta tradicional y popular carrera llega ya a su 27 edición y se espera, como todos los años, que haya gran afluencia de participantes, recordamos que en su última edición ya se congregaron mil quinientos fondistas. Entre los participantes no faltarán corredores de la zona como los fondistas de Mayencos.

2003 ha sido el único año en que se ha debido suspender la prueba desde su creación en 1978. Más que una competición, la Marcha Beret es un encuentro de fondistas para dar fe de la belleza de esta modalidad y para arrastrar nuevos adeptos al esquí nórdico. Como es habitual, este año se correrán las tres distancias oficiales: 30, 20 ó 10 kilómetros. La prueba reina es la elegida por los fondistas expertos, entre los que cada año participan miembros del equipo nacional. La de 10 kilómetros se conoce también como 'miniberet' y está pensada principalmente para cadetes.

Con los años se han ido consiguiendo los objetivos, y desde unas decenas de participantes a finales de los años 70 se ha pasado a los mil quinientos esquiadores, una cifra considerable en un país masivamente volcado al esquí alpino y en el que el fondo aún es una disciplina poco conocida y extendida.

Como todas las carreras masivas semejantes ?los maratones populares son un ejemplo? junto al mar de participantes anónimos salen corredores de alto nivel que disputan su propia carrera en los puestos de honor de la clasificación. La Marcha Beret es indisociable de su escenario, el Pla de Beret, uno de los mejores lugares del Pirineo para practicar el esquí nórdico por su amplitud, su nieve y sus posibles variantes de trazado.

El circuito, con tramos comunes y extensiones según las distancias, tiene todo lo que debe tener una carrera de esquí de fondo. Terreno llano, subida, bajada y virajes en los bucles marcados en el Pla de Beret. El tramo de Montgarri el más atractivo de la carrera, aunque diversos años ha debido ser anulado por exceso o por falta de nieve, al ser un lugar poco accesible, más aún en una carrera de estas características que reúne a centenares de participantes.

La prueba sigue buscando un cronometraje infalible y por eso ha mejorado el chip de cronometraje que ya se probó la temporada pasada. Todos los participantes lo llevarán en una de las botas y así será la segunda vez que los tiempos están controlados por ordenador.

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