San Lorenzo, 6 años de obras para lucir en todo su esplendor

Prácticamente en los últimos seis años, la basílica de San Lorenzo ha sido completamente restaurada y rehabilitada. Tanto en el interior, con el atirantamiento de dos columnas que estaban torcidas y adecentamiento de paredes, iluminación, vidrieras y retablos, como en el exterior, con la reparación de cubiertas, la limpieza de la fachada y la restauración de la torre, que creció en un cuerpo más y se le dotó de chapitel y veleta.

Entre 1999 y 2000, el templo estuvo cerrado durante trece meses. Durante ese tiempo, y con un presupuesto de 111 millones de las antiguas pesetas, se restauraron las cubiertas de la basílica y se procedió al atirantado de las dos columnas centrales, que estaban desviadas. Ya puestos en obras, se aprovechó, con un presupuesto de 70 millones de pesetas, para hacer un adecentamiento completo del interior, con pintura de todo el templo, pulido del suelo de mármol, mejora de la iluminación, restauración de unas vidrieras y cambio de otras, y saneamiento en general.

El 15 de julio de 2000 se celebró un solemne Te deum, presidido por el entonces Obispo, Javier Osés, con el que se daban gracias por la finalización de estas importantes obras.

También en ese tiempo se restauró el retablo de San Bernardo. Y en el año 2001, se restauró el retablo mayor de la basílica, con un presupuesto de 3 millones de pesetas, y se licitaron las obras que se inauguran oficialmente este jueves, con un presupuesto que ascendía a más de 150 millones de pesetas y que, con el paso de los meses, ha aumentado hasta los casi 250 millones de pesetas, un millón y medio de euros. En el año 2002 se continuó con otras obras, en este caso, de restauración de la Sacristía. Fueron financiadas, con 32 millones de pesetas, por la Fundación Caja Madrid.

Las obras que ahora se inauguran han consistido en la limpieza total de la fachada, y restauración de la estatua de San Lorenzo, que se encuentra en la hornacina central. También se restauró la torre, dotándola de un cuerpo más, al que se añadieron unos imponentes escudos. Se dispuso un nuevo tejado octogonal, un chapitel, que pesaba 3.000 kilos, y una singular veleta. La iglesia cuenta con una altura final de 78 metros.

En esta última fase de las obras hubo un importante desfase económico, aumentando el presupuesto casi en un 40% más de lo previsto inicialmente. También se acumuló un importante retraso, al haber tenido que realizar cambios sustanciales, que no estaban previstos en el proyecto inicial.

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