El Museo Etnológico de Bolea recupera objetos de principios del siglo pasado

El Museo Etnológico de Bolea situado en una antigua casona de esta localidad, cuenta con 300 metros divididos en 4 plantas en las que se distribuyen diversos enseres del campo y del hogar del siglo pasado. Un Museo digno de ser visitado por su interés etnológico y cultural de raíces altoaragonesas.

Este Museo surgió gracias a la familia Santas de esta localidad, que decidió habilitar esta casa para exponer los diversos utensilios que durante generaciones y con el paso del tiempo habían ido atesorando, restaurando y conservando.

En la primera y la última planta encontramos utensilios y herramientas para el campo. Arados de madera, un carro, jubos para las caballerizas, una aventadora para limpiar el trigo o un bremán para labrar, son algunos de los objetos que antes formaban parte de la cotidianidad y que además del valor sentimental que tienen, son la mejor muestra de otra forma de vida, no tan lejana.

Tampoco faltan objetos de la tradicional bodega, como la prensa para hacer vino, la portadera para transportar la uva y los boticos.

En este museo cuentan con una colección de cerraduras, llaves, cencerros y demás objetos de metal realizados a mano. Los martillos largos de empedrar las calles, las tijeras de podar y los cepillos de carpintero con otras de las cosas que podemos ver distribuidas por el suelo y las paredes.

También hay una cocina. Una mesa perfectamente preparada, con un mantel de hilo antiguo, con la vajilla y la cristalería que utilizaban nuestros abuelos. Alrededor de ella, las estanterías para las cazuelas de barro, la cantarera, las aceiteras de hojalata, los molinillos de café, la chocolatera o los utensilios relacionados con la matacía.

En el comedor, característico de las zonas rurales de los años 40, no falta el mueble para las vajillas con los estantes decorados con puntillas, la licorera y los quinqués para la luz. Estufa de leña, radios y un gramófono se sitúan en esta habitación que cuenta con una vitrina en la que se exponen los más diversos objetos utilizados en la época, como escapularios, postales? o las antiguas cartillas de racionamiento.

Hay además una sala dedicada a las labores, en la que no falta ninguno de los enseres relacionados, así como prendas de vestir, ganchillo, y la tradicional máquina de coser, y una antigua habitación antigua o un aulario, prototipo de los que había antes en las escuelas.

Un museo etnológico de nuestra provincia, cargado de historia, de recuerdos para unos, y de cosas interesantes que aprender para otros, que se puede visitar en la localidad de Bolea.

Comentarios