Especial trabajo de cantería para recuperar la silueta de la fachada y la torre de San Lorenzo

Con el acto celebrado este jueves se dan por finalizadas las obras de restauración de la basílica, que han durado más de seis años. Esta tercera fase ha consistido en la restauración de las fachadas y la torre. El arquitecto Joaquín Naval ha dado cumplidas explicaciones de todo lo que se ha hecho en esta ocasión, de lo que se siente realmente satisfecho.

Naval recordaba el alarmante deterioro que presentaba la fachada principal, que hubo que reperfilar, de forma que también se recuperó la traza del edificio, que data del siglo XVII. Se limpiaron todos los ladrillos y se recuperó su fábrica. Por lo que se refiere a la torre, del siglo XVIII, ésta estaba inacabada, además de que su remate presentaba un alto deterioro. En su construcción, la torre que debería haber tenido tres volúmenes, no se terminó, pero se dejó preparada para ello. Ahora se ha incorporado el tambor octogonal del tercer cuerpo y se le ha dotado de chapitel y aguja veleta.

Al mismo tiempo, se recuperaron los escudos y se restituyeron dieciséis capitales en la torre, doce de ellos de forma íntegra. En este caso, se ha destacado especialmente el trabajo realizado por los canteros, que utilizaron piedra de Ayerbe. En total, para toda la obra, 350 toneladas de piedra, que se han incorporado a la rehabilitación de la basílica, o lo que es lo mismo, 160 metros cúbicos. En la parte norte de la iglesia se montó de propio un taller de cantería, en el que trabajaron ocho personas.

Como curiosidad, hay que decir que se restauraron las tres estatuas de la fachada, de San Lorenzo, San Orencio y Santa Paciencia. Además, se realizaron nuevos escudos para la torre, cada uno de ellos de 6 metros cuadrados de superficie y con un peso de 16 toneladas.

Haber llegado a este momento, para el arquitecto de la obra suponía una satisfacción muy especial.

Para un futuro, probablemente lejano, queda la restauración del órgano de la basílica, así como dos esculturas, de San Orencio obispo, hermano de San Lorernzo, y San Vicente, para las que quedan sendos espacios en la fachada principal.

Durante los seis últimos años, la basílica ha estado en obras prácticamente de forma continuada. Entre 1999 y 2000, el templo se cerró durante trece meses. En ese tiempo, se restauraron las cubiertas, se atirantaron las dos columnas centrales, que estaban desviadas, y se adecentó por completo el interior, con pintura de todo el templo, pulido del suelo de mármol, mejora de la iluminación, y restauración de las vidrieras. En estos últimos años, también se han restaurado el retablo central y el de San Bernardo, así como el interior de la sacristía. Posteriormente, se decidió emprender la restauración de la fachada y la torre, por lo que la basílica estuvo más de un año cubierta prácticamente por andamios. En la actualidad, San Lorenzo, la basílica dedicada al patrón oscense, luce en todo su esplendor.

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