Cartas al Director: La agricultura agredida

ASAJA

En el pensamiento actual la agricultura ha pasado de ser la profesión indispensable proveedora de alimentos, y por ello considerada en alta estima por la sociedad, a la actividad subvencionada, ociosa e innecesaria porque la comida, indefectiblemente en el planteamiento global de los mercados, de algún sitio llegará.

La percepción actual de la sociedad ,en la medida en que las nuevas generaciones pierden raíces rurales, es la minusvaloración de la profesión agraria, fruto del más absoluto desconocimiento de la vida en el campo y su problemática.

La información que con asiduidad llega a esta sociedad y que consigue ser noticia nacional está casi siempre basada en algún escándalo de fraude alimentario y de falta de garantías para la salud de los consumidores. Información que marca de forma determinante la opinión de los ciudadanos y más entre los jóvenes que consideran los alimentos industriales, eso sí bien presentados, más sanos y naturales que los que ven en la televisión en esos establos y granjas que se muestran de aspecto patético.

La agricultura ciertamente, ha perdido la batalla mediática y efectivamente nunca o no hemos sabido o no hemos podido llevar a la sociedad y hacer calar en su opinión, el papel indispensable de la agricultura como proveedora de alimentos de calidad y su función insustituible en la preservación del medio natural.

La agresión que se nos ha hecho en este planteamiento es evidente. El mundo ecologista se ha organizado y han pululado movimientos a menudo nada serios que han copado los medios de comunicación e influido de forma determinante sobre las decisiones políticas. No se les conoce afiliación, asambleas, elecciones, volumen significativo..., pero paralizan obras, proyectos de regadíos, inciden en la normativa, acaparan los titulares de la prensa,... toda una puesta en escena siempre con el denominador de meter el miedo a los ciudadanos: si se amenaza a tal especie, o se come tal alimento o si se riega tal territorio.......

En consonancia con estos planteamientos llegan las limitaciones a la producción agraria y una exigencia medioambiental a la actividad, que en ocasiones es exacerbada. Es evidente que la agricultura debía abandonar ciertas prácticas tradicionales por obsoletas e incorporar el código de buenas prácticas a su quehacer diario, pero lo que es insostenible es la rigidez que se pretende y el catálogo de productos prohibidos que se nos impone sin formular soluciones paralelas que haga posible el sacar las cosechas a flote a precios razonables.

Una prueba muy significativa es lo que está ocurriendo con los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) o transgénicos, en los que España es pionera en Europa con cerca de 60.000 Has. sembradas de las 81 millones que se hacen en el mundo.

La sociedad ha valorado como muy positivos los avances en la Biotecnología cuando se aplica a productos farmacéuticos ( insulina transgénica, hormonas de crecimiento), en lo que respecta a la salud (descubrimiento del genoma humano) y que abre un mundo de posibilidades para la prevención y cura de enfermedades, también en la industria,..etc. Sin embargo cuando se ha querido incorporar a la agricultura a través de los maíces autoresistentes a los taladros (maíz (Bt), se ha propiciado la gran batalla mediática para demonizar a los transgénicos. De nada sirve las garantías sanitarias, el control exhaustivo por parte de la administración, el hecho de que somos consumidores desde hace muchísimo tiempo (soja transgénica).....

El mundo ecologista, por una razón rigurosamente ideológica, ha conseguido llevar el miedo a la sociedad y la duda a los Ministerios, de forma que la agricultura pierde, si no se aplican estas nuevas técnicas en las cosechas, la competitividad indispensable para poder sobrevivir.

Mientras, en todo el mundo los transgénicos ganan terreno en los territorios y en los mercados, con lo que somos consumidores, pero sin embargo no podemos producir.

El sector no tiene ni horizontes claros, ni referencias por las que guiarse, ni modelos que seguir. La normativa es cambiante y las reformas se suceden unas a otras continuamente llevando la confusión y el desánimo a los agricultores, fundamentalmente a los jóvenes.

El BOA nº 153 de 31 de diciembre de 2004 publicó la convocatoria de Solicitudes de Ayudas a Planes de Mejora e Incorporación de jóvenes agricultores y las Ayudas al Cese Anticipado. Parece una medida interesante e imprescindible muy demandada por ASAJA. Cuando lees los requisitos y te dicen que para cesar tienes que dar toda la explotación en régimen jurídico de propiedad a un hijo que se incorpore y dejar a los demás sin nada, estás viviendo la típica hipocresía de la administración que como no pone dinero ni voluntad de apoyar al sector disfraza la normativa con cláusulas demenciales que impiden un desarrollo eficaz y solvente. Estamos, pues, ante la agresión del poder político al campo que publicita políticas de apoyo que a la postre quedan en mínimos.

La caída de las rentas en el campo es imparable. Las ayudas PAC cada vez más repartidas con la incorporación de nuevos países, están sometiendo a los agricultores a una actividad burocrática inusitada con la deficiente incorporación para el 2005 del sistema SIGPAC .

Poco se ha dicho de los recortes importantes que la Nueva PAC va a traer y de las que el agricultor todavía no es consciente, pero que se aproximará al 15-20%, más todas las pérdidas de superficie que el SIGPAC conlleva, a falta de la determinación que se tome con el Artículo 69 que de aplicarse pude restar hasta un 10%.

La subida del precio del gasoil ha provocado un incremento muy importante de los precios de la energía y el campo se ha resentido enormemente. Hay que recordar que el coste gasoil puede suponer para algunas cosechas el 60% del total de los costes de producción. Las medidas tomadas desde el MAPA, han sido consideradas por ASAJA como insuficientes, por lo que no firmamos el convenio con el Ministerio.

A los altos costes de producción ha sobrevenido una caída espectacular de los precios en origen que se elevan al consumidor en las grandes superficies en un 500%, 800%....etc.

La agricultura que corre con todos los riesgos, sufre las inclemencias meteorológicas y los vaivenes del mercado no penetra lo suficiente en la cadena de comercialización y pierde el valor añadido del producto transformado o acercado a los centros de consumo. La caída de la renta es inevitable porque ni los seguros, ni la administración cubren con suficiencia las contingencias. La pérdida de renta y las condiciones de trabajo es otra forma de agresión y de enorme calado al sector que no pude impedir la marcha de los jóvenes y la caída demográfica de los pueblos.

La falta de mano de obra limita enormemente la actividad agraria lo que conlleva paralización de proyectos, estancamiento del desarrollo o la ubicación estructuras empresariales que en ocasiones compiten con la explotación familiar impidiendo su subsistencia. En este sentido ASAJA ha visto con buenos ojos en Nuevo Reglamento de Extranjería aunque su falta de adaptación a la realidad agraria es evidente.

La tardanza y en ocasiones la certeza de no disponer de agua nunca para el desarrollo, ha esquilmado a los pueblos de habitantes para sacar adelante iniciativas y fijar población. La falta de consenso en materia de agua en Aragón ha llevado a muchas comarcas a una situación irreversible. Desde 1915 ha pasado demasiado tiempo.

En la actualidad a través de la Comisión del Agua se ha avanzado y procurado un desbloqueo del Pacto del Agua. Hoy contamos con un dictamen aprobado por mayoría sobre la cota intermedia de Yesa y otro aprobado por unanimidad sobre la renuncia a Santaliestra y apoyo a San Salvador Optimizado.

No nos engañemos, hemos avanzado en el consenso y en el diálogo pero tenemos a Yesa a cota intermedia y judicializado y San Salvador Optimizado pero con un aprovechamiento complicado y su vaso afectando a 1.100 Has. de un buen regadío.

ASAJA ya ha planteado su posicionamiento sobre Biscarrués: Ha de hacerse urgente y sin renunciar a una sola gota de lo proyectado en el Pacto del Agua-92.

El diagnóstico sobre el sector agrario no puede ser bueno y las soluciones complicadas. Falta el elemento básico, que son los profesionales.

La administración ha puesto en marcha un proceso de desactivación de la participación de los agricultores con la eliminación de las Cámaras Agrarias, uno de los episodios más tristes de nuestra agricultura. El Consejo de Ministros del pasado viernes 11 de febrero-05, ha derogado la Ley de Cámaras Agrarias con lo que a partir de ahora, viviremos una interinidad de tres años hasta que se determine un nuevo procedimiento de representatividad nacional con la correspondiente adaptación autonómica.

Prácticamente se ha conseguido cerrar el círculo de sometimiento del sector que en el estado actual de desorientación, sin representatividad democrática a futuro, ni ánimo de participación ni cauces claros para ello. Los agricultores vislumbran un futuro que no desean para sus activos más jóvenes y sin savia nueva difícilmente tendremos desarrollo tal y como se entiende desde ASAJA para el campo: con arraigo social y participación democrática.

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