Cartas al Director: Carta abierta al Sr. Alcalde de Barbastro, D. Antonio Cosculluela

Joaquín Polo

Portavoz del PP en el Ayuntamiento de Barbastro

Permítame, Sr. Alcalde, que me dirija a usted por medio de esta carta, pues me veo obligado por variados motivos, entre los que destaca la consideración que debo a los 2.200 votantes del PP en las últimas elecciones municipales. Me explicaré.

Usted tiene una manera de dirigir los debates en el pleno del Ayuntamiento que me atrevo a calificar de sectaria, antidemocrática y gravemente lesiva para los derechos de los grupos municipales de la oposición. Esta opinión mía ya la conoce usted de antiguo, pues me he cansado de proponer cuestiones de orden en los plenos, he hecho numerosos ruegos en el turno correspondiente y hasta presentamos una moción -todo ello, siento reconocerlo, sin el menor éxito- que iba dirigida simplemente a intentar que usted cumpla la ley: a que no sea juez y parte hablando al final de cada punto del orden del día durante todo el tiempo que estime oportuno y sin posibilidad alguna de réplica (ya que usted quita la palabra a quien intenta replicar). El asunto es para nosotros aún más grave, ya que ha adquirido el hábito de utilizar este abusivo turno de palabra, fundamentalmente para desairar y menospreciar al grupo municipal del PP. Esto que digo es muy fácil de comprobar si uno repasa un video de cualquier sesión.

En el último pleno ordinario, su abusiva actuación llegó al extremo, a pesar de que se acordara que si su grupo intervenía tres veces ya no podría intervenir. Sin embargo, en esta ocasión, usted, haciendo una vez más caso omiso de los pactos plenarios, se despachó con un larguísimo sermón, de más de 45 minutos, en el que vertió una larga serie de afirmaciones triunfalistas, sin que nadie pudiera contrastarlas o replicarlas. El Sr. concejal delegado de Hacienda, que era entonces el ponente, había intervenido en tres ocasiones y el concejal que suscribe y otros portavoces sólo en dos ocasiones.

Esta intervención, claramente abusiva, fue utilizada por usted, como digo, para dibujar un Barbastro más propio de ?Alicia en el País de las Maravillas? que el que todos los días vivimos sus sufridos ciudadanos. Nosotros no encontramos razones para ese triunfalismo, ante el cúmulo ingente de necesidades y problemas que padece nuestro municipio. Basta pasear por el Coso, corazón de nuestra ciudad, para observar su gran deterioro, a la triste sombra de lo que fue el Hotel San Ramón. El deterioro del mobiliario urbano es también palpable, así como las dificultades en el tráfico urbano, la escasez de aparcamientos, y las deficiencias en la señalización, con graves carencias en paneles indicadores. Es harto difícil el desarrollo del turismo y del comercio ante esta situación. Y esto es sólo una muestra mínima de cuánto trabajo queda por hacer y de qué impropias se antojan su autosatisfacción y su triunfalismo. En el aspecto de la creación de empleo las cosas no están tampoco en mucho mejor estado: no cesan ustedes de hablar de las empresas que ?en breve? se instalarán en nuestra ciudad, pero a fecha de hoy no hemos podido ver hecho alguno que lo confirme (hechos son amores), el vivero de empresas no es más que una bonita idea, mientras que seguimos sufriendo una grave carencia de suelo industrial.

Espero que esta misiva sirva para hacerle reflexionar, y en consecuencia, rectificar su actitud.

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