Cartas al Director: Hospital San Jorge: El espejo de las nubes

Cristina Pérez Diego

Desde Urgencias hasta llegar a ?planta? ,el recorrido de un paciente que ingresa en el Hospital de San Jorge es largo, penoso y a veces hasta doloroso. El miedo, que para eso es libre, aprovecha y va llenando los huecos donde guardamos la esperanza y, en ocasiones, a mordiscos la va engullendo. El miedo. El miedo estuvo presente las dos veces que entré en urgencias. Pero sólo estaba en mi mirada. Desde los profesionales del servicio de urgencias, hasta el equipo de la tercera que dirige el doctor Lacasa, todos, hicieron lo posible para ir ahuyentando el miedo y en su labor profesional y humana, volvieron a rellenar los agujeros que la esperanza había dejado en su huída .

Esto es el relato de un ingreso más, uno de tantos que suceden a diario en el Hospital de San Jorge. Un Centro que al margen de sus políticas y sus políticos, de sus administraciones o de sus reivindicaciones, está hecho con un material humano excelente.

Cuando se vive un hospital desde esa función de ser humano indefenso y expuesto a que cualquier gesto pueda sanarte o abrir más la herida; cuando te sabes en buenas manos , es cuando te das cuenta de que, San Jorge, es mucho más que un hospital.

Ese edificio, que parece estar hecho para ser el espejo del cielo y de las nubes, que nos aguarda para sanar el cuerpo y restablecer el alma de tantas inquietudes, ese edificio , es la medida que nos da la vida: somos frágiles, muy frágiles y aquí las matemáticas no funcionan?pero el corazón sí.

Cuando pase por su puerta y vea reflejado el cielo en sus cristaleras piense que ,quienes lo habitan - menos mal- no son ángeles, son auténticos profesionales que, a quienes andamos escasos de fe en cuestiones divinas, nos ratifican el amor a los hombres. Solos, en ese universo de gasas, transfusiones, agujas y miedos, mirar al Hospital es como mirar a un dios tranquilo que no nos exige reverencias, ni hábitos. Es el lado bueno del ser humano. Solo nos recuerda que, los que lo habitan, también son humanos. Sólo y tanto. Pero qué grandes seres humanos.

Gracias

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