Negro recuerdo

Lorenzo Río

Arrancamos la semana en la que el recuerdo nos tiñe de negro la memoria. Pensamiento roto, de lágrimas, de desconcierto por estar viviendo algo sin precedentes, y sin saber por qué lo teníamos que sufrir nosotros... Son las ideas que se agolpan en mi cabeza cuando echó la vista un año atrás. Todos pensando en unas elecciones que se pronosticaban sin sorpresas y que auguraban la continuidad, y que sin embargo, vivieron un total vuelco electoral.

El 11 de marzo de 2004 dictó un precedente en nuestro país. Logró un sobrecogimiento en el corazón español que muy probablemente antes no se había sentido con tanta unanimidad en toda la nación. Nos hizo darnos cuenta de que nuestra España, la del ?tipicall Spanish?, estaba en el ojo del radicalismo islámico, del terrorismo que lo primero que quiere crear es eso, terror. Lanzar un mensaje a la opinión pública, ?habéis entrado en el punto de mira?. Todo hizo que el vuelco electoral que se iba a producir tres días después se convirtiese en algo inevitable.

Lo cierto es que un año después, no parece que haya sido tan trágico este cambio en el Gobierno Central; es más, muchos dicen que ha desaparecido la ?acritud política?. Sea como sea, claro está que hace un año España avanzó hacia una nueva etapa, y nosotros, los ciudadanos, todavía la estamos construyendo.

Quiero darles mi propio ejemplo. Me cuesta reconocerlo pero es cierto: en mi último viaje a Madrid, la mayoría de desplazamientos los hice en Metro y Cercanías, como lo hace el común de los mortales. Al subir a un vagón de la línea 6, conocida como Circular, subían junto a mí dos hombres claramente de confesión islámica cada uno con una mochila. Mi reacción y la de las personas que tenía a mi alrededor fue la de mirar con recelo a los dos nuevos pasajeros y alejarme ?eso sí, sin que se notase- hasta ponerme al otro lado del vagón. Está claro, pensé: hay algo que todavía no hemos aprendido a superar.

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