Cartas al Director: 8 de marzo: Llamada a la reflexión

Arancha García-Carpintero Broto.

Responsable Provincial CC.OO. Huesca.

Si bien es cierto que las Leyes vigentes quieren resolver la discriminación que por razón de sexo vivimos todas, igualmente es verdad que la realidad social sigue manteniendo unos valores diferentes ante unos y otras. Nos encontramos, pues, ante una práctica discriminatoria. Una valoración en la que coincidimos todas y todos, pero que no se resuelve.

El número de desempleadas supera, claramente, el de desempleados. Muchos estudios apuntan que las mujeres estamos percibiendo menores salarios, aún realizando el mismo trabajo. Que independientemente de nuestra formación, muchas veces mayor, mantenemos la mayoría del trabajo básico, es decir, sin cualificar y con menores retribuciones. Y además somos las titulares mayoritarias de la jornada parcial.

Con este currículum profesional, y siguiendo el hilo, también está demostrado que nosotras no tenemos las mismas oportunidades que ellos con respecto a cotas de poder, y no por falta de valía, sino por el impedimento real para alcanzarlas: por la diferente posición profesional y porque seguimos teniendo problemas para conciliar nuestra vida familiar y laboral.

El mundo entero está dirigido por ellos, y es obvio que falta, por tanto, la mitad de la población en la toma de decisiones: nosotras. Aunque hay que apuntar que la nueva Paridad en nuestro Gobierno español es un pequeño avance, también es necesario observar que las carteras ministeriales en femenino no son, precisamente, las más decisivas.

También es una realidad escalofriante la cifra de muertas en manos de sus "compañeros sentimentales" que cubren las páginas de sociedad de los periódicos, un espacio mediático que quiere invisibilizar el gran problema, silenciando el Terrorismo contra las mujeres. Otras muertes relacionadas con el terrorismo, menores en número, son la primera página, y valoradas como un grave problema social y de Estado. ¿ Por qué unas sí y otras no?

Es necesario, actualmente, seguir manteniendo vivo el 8 de Marzo, desde la necesidad de reflexionar y exigir a los poderes públicos, a las organizaciones socio-económicas, a las comunidades educativas y a la sociedad en general que la verdadera igualdad, la justicia social y la solidaridad son valores con los que debemos convivir diariamente, desde la realidad. Y aunque debemos reconocer que vamos avanzando, como dice la Coordinadora del 8 de Marzo en Huesca debemos "romper los muros", que nos impiden disfrutar en la práctica lo que la teoría normativa ya ha resuelto: LA IGUALDAD.

Comentarios