Sorpresa en la diócesis de Huesca por el nombramiento de Blázquez como presidente de la Conferencia Espiscopal

La elección de Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao, como nuevo presidente de la Conferencia Episcopal, ha abierto todo tipo de especulaciones. Ha causado, en primer lugar sorpresa por varias razones: se trata de la primera vez que se nombra presidente a un obispo, no a un arzobispo o Cardenal. Además, es obispo de Bilbao, y no de una de las grandes diócesis españolas. Su nombramiento podría acarrear algunos cambios para Aragón.

Fuentes consultadas reconocen que la necesidad del cardenal Rouco Varela de los dos tercios de los votos de la asamblea, para encarar su tercer mandato, ha dificultado su reelección. Algunos recuerdan que Ricardo Blázquez es, aparentemente, más dialogador y conciliador que su antecesor. No se esperan, en todo caso, grandes cambios en la Iglesia española, aunque en la región eclesiástica de Aragón sí que podría tener alguna consecuencia. De cualquer forma, desde la diócesis oscense se recuerda que la Conferencia Episcopal no tiene ninguna jurisdicción sobre los obispos. Se trata de un órgano de coordinación entre diócesis, que no puede ejercer ninguna autoridad.

Más novedades podrían llegar este miércoles, cuando se elijan y renueven los distintos cargos de la Conferencia Episcopal. En este caso, el obispo de Huesca y Jaca, Jesús Sanz, suena con fuerza para sustituir a Luis Gutiérrez, al frente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.

Por lo que se refiere a Aragón, y siempre dentro de la especulación, algunas fuentes creen la elección del nuevo presidente de la Conferencia Episcopal podría traer algunas novedades. Por una parte, que se preparase el nombramiento de Blázquez como nuevo Arzobispo de Zaragoza, toda vez que Elías Yanes ya cumplió hace un par de años la edad preceptiva de jubilación. Responsables de la Diócesis de Huesca, en todo caso, ven prácticamente imposible esta medida.

Por otro lado, al ser un obispo del País Vasco, podría ser más receptivo a la posibilidad de unión de la diócesis de Jaca a la región eclesiástica de Aragón, separándola de Pamplona. Hay que recordar que el País Vasco no forma una provincia eclesiástica. San Sebastián pertenece a Pamplona, y Bilbao y Vitoria a Burgos. Ahora, existiría la posibilidad de que Pamplona y el País Vasco conformaran una única región eclesiástica, lo que permitiría la segregación de Jaca. Esta posibilidad se ve más, por el momento, como una hipótesis que como algo a tener en cuenta.

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