La Ruta del Románico de Sobrarbe aúna cultura, senderismo y paisajes cargados de historia

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Posiblemente en la comarca de Sobrarbe se puedan contemplar los ejemplos del románico más austero de todo el Alto Aragón. Por ello, el Plan de Dinamización Turística de Sobrarbe ha querido potenciar el conocimientos de la arquitectura civil y religiosa de este estilo con la edición de un folleto (castellano, francés e inglés), que recoge los principales monumentos de interés de esta zona pirenaica.

El románico de Sobrarbe aúna cultura, senderismo y paisajes cargados de historia, con una arquitectura muy sencilla en su decoración y en sus formas, siempre mimetizada con el paisaje. Muchos de estos edificios se enclavan en espectaculares parajes naturales, como pueden ser la fortaleza de Muro de Roda o el conjunto religioso-militar de Samitier.

En esta ruta, el visitante encontrará algunos de los mejores testimonios del vasto patrimonio de Sobrarbe. En Aínsa destaca la Colegiata de Santa María, en la que sobresale su torre, de dimensiones únicas en el románico aragonés, circunstancia que la convierte en un observatorio de imprescindible visita. El recinto fortificado de Muro de Roda, de carácter defensivo y tipología medieval, es, sin duda, uno de los conjuntos más espectaculares de la provincia de Huesca. En San Juan de Toledo, su iglesia es un magnífico ejemplo de románico lombardo, hallándose entre las más antiguas posesiones del Monasterio de San Victorián. Uno de los ejemplares más significativos e insólitos de la arquitectura románica y uno de los más antiguos de Aragón es la Iglesia de San Martín, en Santa María de Buil. Alzada en un promontorio, a unos 500 m. del casco urbano, se encuentra la Iglesia de San Vicente de Labuerda, a la que se accede por un esconjuradero.

El hallazgo en un lugar cercano de las reliquias de San Visorio justifica la construcción de gran tamaño, en un lugar de escasos habitantes.

Sobre las aguas del embalse de Mediano y en lo alto de un promontorio se alza el Castillo de Samitier, lo que hace de este singular conjunto religioso-militar uno de los parajes más sobresalientes de la provincia altoaragonesa. Su estratégico emplazamiento evidencia la clara función militar de esta fortificación. Está constituida por el castillo (una torre hexagonal de aparejo de mampostería de principios del siglo XI) y por la iglesia dedicada a los santos Emeterio y Celedonio.

En Tella se puede realizar un interesante circuito turístico para visitar sus ermitas románicas en medio de un paisaje de gran belleza, junto al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Se trata de las ermitas de los Santos Juan y Pablo (una de las iglesias más antiguas del románico en Aragón), de Nuestra Señora de Fajanillas y de la Virgen de la Peña.

En el Valle de Vió, con pueblos situados por encima de los 1.200 metros en los límites del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, destacan las sencillas iglesias de San Vicente de Vió, la Iglesia de San Andrés de Nerín o la Iglesia de San Juan Bautista de Buisán.

En la ribera del río Ara, la Portada de la Iglesia de Jánovas puede contemplarse en Fiscal, concretamente en el lado sur de su iglesia parroquial. Hasta allí fue trasladada para evitar su pérdida cuando el núcleo de Jánovas fue expropiado a mediados del siglo pasado por el proyecto de construcción de un embalse.

Otros ejemplos del románico recogidos en esta ruta son la Iglesia de San Lorién, donde se observa en el exterior la curiosa talla en bajorrelieve de un animal de difícil identificación o la Iglesia de Sarsa de Surta, sin olvidar los Castillos de Abizanda, Boltaña (los únicos castillos con cerramiento integral de Sobrarbe, que se encuentran entre las primeras fortalezas cristianas de obra sólida de la zona) y Troncedo.

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