Justicia Humana

Cristina Pérez

Cuando Pilato ofreció la posibilidad de liberar a un preso condenado a la cruz, los convocados gritaron ?¡Barrabás!?. Esa posibilidad , casi divina, de otorgar la libertad a un preso se sigue manteniendo en nuestros días. A través de la Semana Santa y, en concreto, de unas determinadas cofradías. Los trámites son arduos, los peldaños son en constante subida hasta que una sentencia penal firme que otorga el rey, abre la puerta al mundo exterior al reo en cuestión.

Es el consuelo que nos queda a los seres humanos de ser más humanos; el consuelo de adelantar la salida a la libertad y de restar horas en cautiverio. No se trata de sentirse jueces por un día (no juzgues y no serás juzgado), se trata de aprovechar ese resquicio de las leyes del hombre para dejar colar hacia la libertad a un ser humano.

En Huesca la Semana Santa va a escribir entre sus páginas unas líneas que, de alguna forma, van a servir de precedente , de compromiso futuro para trabajar junto con otras muchas instituciones en buscar a ese preso que reúna las condiciones necesarias como para que un grupo de hombres y mujeres ,sin toga, le abran la puerta a su prisión.

En el programa de la Semana Santa, el Obispo Jesús Sanz , habla de entender el auténtico significado que para los católicos debe de tener esta Pasión. Quizá entre la tradición se halla perdido el eslabón de carácter exclusivamente religioso que los católicos reclaman. Es probable.

Para católicos y no católicos, el significado del perdón es el mismo. La capacidad de perdonar es un sentimiento que nace desde esa parte noble del hombre.

A veces lo de menos es el escenario donde se desarrolla. En esta ocasión es la Semana Santa.

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