Cartas al Director: Solidaridad DPH

Desde la Diputación de Huesca queremos expresar y mostrar nuestra solidaridad con las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004. Un acto terrorista deleznable que ocasionó la muerte de 192 personas y que debe hacernos reflexionar sobre la necesidad de estar unidos frente a este tipo de barbarie. Ante el terrorismo todas las víctimas son iguales, así pues, queremos tener un reconocimiento especial para todas las víctimas que durante décadas han sufrido la acción devastadora de los bárbaros que aborrecen la democracia.

No queremos ni debemos olvidar el daño que este tipo de actos terroristas han ocasionado a la sociedad española, en un intento de socavar los cimientos del Estado de Derecho, imponiendo su particular y sangriento discurso.

Desde la Diputación se apela a la unidad de las fuerzas políticas, la firmeza del Estado de Derecho y la solidaridad con las víctimas como única y más eficaz respuesta democrática al terrorismo. Lo más importante es ayudar a las víctimas y a los familiares a superar este trance, pidiendo a los poderes públicos que les apoyen con cuantas medidas sean necesarias para asegurar su reparación moral y económica y plena reinserción social.

Queremos subrayar la serenidad y madurez mostrada por la sociedad española en su conjunto para superar este terrible atentado, siendo capaz de reaccionar solidariamente en apoyo a las víctimas del 11 M, y con la firme exigencia de incrementar los niveles de seguridad ciudadana sin conculcar los derechos fundamentales de los individuos.

Los demócratas reivindicamos hoy, con la fuerza de las palabras, y desde el silencio marcado por el dolor, una apuesta clara por la unidad de acción en la batalla contra el terror. Por ello, consideramos imprescindible la colaboración internacional en la lucha contra el terrorismo y sus causas, con la certeza de que sólo así conseguiremos vivir en paz y libertad. Esta lucha ha de estar dirigida con igual intensidad a todas las formas de terrorismo, no hay excepciones frente a la dialéctica del terror.

Los altoaragoneses proclamamos nuestra defensa de valores tan arraigados e irrenunciables en nuestra sociedad como la libertad, la igualdad, la justicia, el pluralismo político y la democracia.

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