Cartas al Director: La depuración de aguas, una apuesta por el territorio

Alfredo Cajal Gavín

Director del Instituto Aragonés del Agua

Los ríos no son conducciones de agua: son espacios vivos y ejes de vertebración territorial. Los aragoneses llevamos mucho tiempo defendiendo el agua como recurso de futuro. Siempre hemos hablado sobre la cantidad precisa, pero igual de importante es asegurar su calidad. Por eso, el Departamento de Medio Ambiente, y dentro de él el Instituto Aragonés del Agua, está especialmente volcado en conseguir la depuración de todas las aguas residuales.

Una treintena de municipios sanean ya sus aguas sucias. Pero el gran salto lo vamos a dar con el Plan Especial de Depuración, que incluirá 177 obras, y que supondrá una mejora sin precedentes en la calidad ambiental de los ríos aragoneses.

El deseo por la mejora integral de los ríos, compartido por toda la ciudadanía, requiere un importante esfuerzo. La dispersión territorial de Aragón (con muchos pequeños pueblos) se traduce en un alto coste, tanto de construcción como de mantenimiento de depuradoras.

La depuración es competencia municipal. Sin embargo, para muchos ayuntamientos, especialmente los más pequeños, sería inviable afrontar el gasto preciso. Por eso, el Gobierno de Aragón ha decidido asumir este coste, mientras que los ayuntamientos sólo tendrán que aportar los suelos donde se construirán las estaciones.

En virtud del principio de recuperación de costes, Europa obliga a que el coste de las infraestructuras hidráulicas se repercuta en los usuarios. En Aragón, el tributo ecológico con el que afrontamos la construcción y mantenimiento de las depuradoras se llama Canon de Saneamiento.

La tarifa de este Canon es común para todo Aragón, sea cual sea la dimensión de nuestro municipio. De otro modo, el recibo del agua sería inasumible para los núcleos más pequeños. Como ejemplo, si un municipio de 1.200 habitantes tuviera que afrontar la construcción y mantenimiento de una depuradora, cada familia tendría que pagar unos 312 euros anuales, el triple de lo que abonará con el Canon de Saneamiento, una vez aplicada ya la subida aprobada por las Cortes de Aragón. Además, los municipios que no tengan terminada la depuradora, sólo pagarán el 50 por ciento del canon, como ventaja adicional para el medio rural.

El Canon es, por tanto, una apuesta del Gobierno por la vertebración del territorio y un respaldo decidido al medio rural. Unos ríos limpios y vivos merecen el esfuerzo. Y mucho más en el Aragón de la Expo.

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