Un árbol, un tesoro

Lorenzo Río

Un árbol es un símbolo de vida, de salud, de calidad medioambiental, y conforme pasa el tiempo, es además un bien cada vez más preciado. Hay cifras que te dan esperanza como la de que a cada español nos corresponden unos 130 árboles; pero a la par existen otras que no albergan tanta esperanza, sino más bien al contrario. Y es que saber que la mitad de los bosques que cubrieron la Tierra, nada más y nada menos que casi 30 millones de kilómetros cuadrados, han desaparecido ya no nos puede dejar indiferentes.

Esta jornada que surgió en 1971 con motivo del arranque de la primavera en el hemisferio norte, y del otoño en el sur, nos tiene que servir de reflexión y de acercarnos a la situación forestal mundial. Más del 78% de los bosques primarios del planeta han desaparecido ya y el otro 20% restante está también amenazado. De esta manera, parece que no hay escapatoria.

Es una desdicha para el propio ser humano lo que él mismo está llevando a cabo, la destrucción de toda la masa arbórea planetaria que parece ya inevitable. Las grandes economías más preocupadas por lograr unos buenos ingresos que por lograr aquello del desarrollo sostenible son las que están creando riqueza en muchos países, pero miseria y destrucción de la naturaleza en otros, sobre todo en aquellos que tienen que hipotecar su patrimonio natural para lograr la subsistencia en un orden mundial de potente capitalismo.

Hay teorías que hablan de un mundo dividido en dos: el norte occidental, rico y equilibrado; y el sur, pobre, y degradado. Hay que darse cuenta de una cosa: las guerras del futuro serán por esto, por el patrimonio natural: por el agua, la tierra y la masa forestal.

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