Cosehisa Monzón alcanza los 300 partidos en la liga EBA

Cosehisa Monzón jugó su partido 300 oficial en la Liga EBA ante el ADT Tarragona, dentro de su décima presencia en una Liga que se juega en su 11ª edición. Joaquín Arnal dirigió en los primeros 126 partidos, con Sito Alonso a los mandos se llegó hasta los 277 y Pablo Vallejo ha completado los 23 hasta los 300.

Cosehisa Monzón alcanza así una cifra sólo superada por una docena de clásicos (Archena , Montcada,...).Muchas han sido las idas y venidas de la Liga EBA a lo largo de estos 300 encuentros oficiales. Nació como categoría de plata del baloncesto español y con el firme propósito de ser una fábrica de futuras estrellas. La "liga de los jóvenes" exigía un máximo de 5 jugadores mayores de 21 años(cifra que luego se reduciría a 4)y permitía la presencia de un no comunitario. En estos 10 años hemos visto la última cocción de los Navarro, Gasol, Dueñas, Rudy Fernández.....antes de su confirmación como estrellas internacionales y de un larguísimo etc.. de actuales ACB.

Con la creación de la LEB la EBA perdió su espacio en la prensa deportiva nacional pero mantuvo su prestigio de mejor liga de formación de Europa. Después el caos de cambio tras cambio, con ampliación tras ampliación, eliminación de cupo de jóvenes, de extranjero y aparición de una LEB 2 que la apartó más aún del concepto mediático de élite. Dentro de la tendencia a la despersonalización de una liga expulsada por la FEB de su núcleo duro de prioridades, la presencia de Cosehisa Monzón (en la primera mitad de su historial como Pinturas Lepanto) se ha mantenido siempre fiel a la filosofía con que se alumbró la "liga de los jóvenes".

Los diez proyectos han cumplido las exigencias de edad marcadas por la dirección técnica de la FEB en su primera época como "huella estratégica clave", aspecto sólo compartido por los equipos filiales ACB. Han sido equipos en los que tanto los jugadores como el juego colectivo han evolucionado hasta ofrecer lo mejor de sí mismos en las segundas vueltas en las que eran capaces de competir con los mejores.

Equipos marcados por la humildad económica y de nombres, forjados a base de unos programas de entrenamiento de alta dedicación y exigencia, pero con unos frutos excelentes en forma de más del 10% de los jugadores que han vestido de amarillo proyectados hacia las ligas profesionales. Sólo la prioridad de la formación sobre los resultados puede explicar las cuatro temporadas de vinculaciones ACB (una con el AMWAY Zaragoza y tres con Lleida) con todas las servidumbres que eso conlleva.

Los 300 partidos suponen un hito a valorar en su conjunto y un patrimonio deportivo, emocional e histórico que no puede ni debe olvidarse. Patrimonio que hay que defender y desde el que hay que afrontar el futuro, más allá de lo buenos o malos que puedan ser los momentos puntuales. Trescientos partidos con 132 victorias quedan ya atrás. Por delante decisiones sobre el modelo a seguir y nuevas utopías que definir y hacer realidad.

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