Recuento de desperfectos en los pasos procesionales de Huesca. Podría haber sido peor

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La Semana Santa acaba en Huesca con un regusto amargo. Tras la suspensión de la procesión del Viernes, el sábado fueron numerosos los oscenses que acudieron a la adoración al Cristo Yacente, un acto que se prolongó hasta las dos de la tarde. En la vela se fueron turnando miembros de la Archicofradía de la Vera Cruz y de las distintas cofradías. Por la noche, hubo Vigilia Pascual en todas las iglesias; el domingo se celebró la Pascua en las parroquias de la diócesis.

Y este lunes llegaba el momento de hacer recuento de los daños que produjo la lluvia. No fueron muchos los minutos pero el chaparrón fue intenso, acompañado en un par de ocasiones por granizo. Y, aunque los cofrades taparon rápidamente los pasos con grandes plásticos, el agua provocó algunos problemas. En los almacenes de la Vera Cruz, miembros de la Archicofradía, acompañados por un experto de la empresa de restauración Antique, que se encontraba trabajando en uno de los pasos, estudiaban detenidamente cada uno de ellos.

Los plásticos se han llevado a secar a la plaza de toros. Además, se han descubierto varios desperfectos. El paso, tal vez, más perjudicado ha sido el de la Dolorosa. Como el palio no pudo cubrirse, está todavía muy mojado, y debe dejarse secar al aire. El vestido de la Virgen también tiene algo de humedad, por lo que se esperarán varios días hasta que esté completamente seco, para quitárselo y guardarlo. La pierna de un romano del Prendimiento está levemente descolorida por el agua, algo que se subsanará porque este paso todavía tiene que acabar de restaurarse. También se ha comprobado cómo una filigrana de madera del cinturón del ángel en el paso de la Oración en el huerto resultó roto, al poner un plástico, y también será restaurado. En la inspección también se ha visto alguna tulipa rota.

Los locales de la Vera Cruz, y los de la parroquia de Santo Domingo, donde se imparte la catequesis, se han convertido en improvisados tendederos, donde se están secando faldones de pasos o numerosas túnicas, que acabaron muy perjudicadas por el agua.

A la vista de esta situación, que podría en estos momentos ser mucho peor, los responsables de la Archicofradía se muestran convencidos de que hicieron bien al suspender la procesión del Viernes Santo.

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