Manipulaciones del agua de Huesca

Luis Laiglesia

Huesca se ha vuelto a ver obligada a mover Roma con Santiago para intentar paliar el problema de su abastecimiento de agua en una nuevo ejemplo de falta de previsión.

Que Huesca tiene problemas de agua no es nuevo, baste recordar que en los últimos diez años, en tres ocasiones el fantasma de la restricción ha sobrevolado la ciudad sin que Huesca, hasta la fecha, haya hecho nada por remediar el asunto.

Es más, solo en el momento en el que hemos estado acuciados de verdad ha sido cuando el consistorio ha abierto el debate del agua. Todo han sido grandes declaraciones, acuerdos por doquier, pero pocas o nulas actuaciones, salvo lo estrictamente necesario.

Ahora aparece la captación del agua del Canal del Cinca, un proyecto que data de hace más de 10 años. La obra costará más de 6 millones de euros para una infraestructura que, no nos engañemos, será un segundo suministro solo de urgencia.

Ese mismo dinero utilizado sin la urgencia actual hubiera sido mejor aprovechada, pues las prisas, ya se sabe que son malas consejeras.

Parece que la Confederación Hidrográfica del Ebro será quien corra con la inversión, pero es que es la Confederación, no este presidente sino el anterior, quien ha llevado a Huesca esta situación. El retraso en la construcción del Pantano de Montearagón mantiene hoy a Huesca con solo 2,5 hectómetros cúbicos de agua embalsada en Vadiello. Si Montearagón fuera una realidad, como estaba previsto a estas alturas, la situación sería muy distinta. Por tanto, al desfase económico del mencionado pantano, añadan lo que costará la traída de aguas del Canal del Cinca, más de 6 millones de euros.

Y una última reflexión. El Ayuntamiento de Huesca anunciaba hace un par de días que iba a negociar el dedicar todo el fondo que el área de Presidencia concede a Huesca anualmente a la mejora del suministro de la ciudad, sin embargo, una voz autorizada del Gobierno de Aragón, ha explicado que es el propio ejecutivo autónomo el que le ha dicho a Fernando Elboj que con los 1,8 millones de Biel este año no haría calles y asfaltados que vender a la prensa, sino que acometería lo que se tendría que haber hecho hace tiempo, la más urgente prioridad de la ciudad: asegurar a los ciudadanos agua suficiente y de la calidad que se merece la segunda ciudad de Aragón. También les diré que esta exigencia no es la primera vez que la pone sobre la mesa el gobierno Aragonés, aunque esta vez parece que la decisión es innegociable.

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