Carlos Pauner, “con fuerzas” para subir al Everest sin oxígeno

2005040202 pauner.jpg

?Me siento con fuerzas para afrontar este reto?. Con estas palabras, el montañero aragonés Carlos Pauner afronta su marcha este fin de semana hacia el Asia central, para emprender la ascensión al Everest sin la ayuda de bombonas de oxígeno. En su reto le acompañará Javier Pérez, él sí con oxígeno. La idea de ambos, seguir colocando muescas entre los ochomiles del planeta para terminar el ascenso de todos ellos.

Según información recogida por Aragonpress, Carlos Pauner y Javier Pérez han estado sometiéndose a pruebas médicas y psicológicas en el hospital Clínico Lozano Blesa de Zaragoza. Este centro viene coordinando el soporte médico de las expediciones de los montañeros aragoneses y, con la ayuda del Gobierno de Aragón, guiará el ?mantenimiento físico y psicológico? de ambos en esta nueva aventura, en la que subirán al Everest para posteriormente ascender al Nanga Parvat, ambos de más de 8.000 metros de altitud.

El coordinador médico de la expedición, y jefe de la Unidad de Investigación del Clínico, el doctor José Ramón Morandeira, ha realizado el botiquín que ha sido preparado para Pauner y Pérez para ser usado ?lo menos posible? durante su ascensión. ?Es un maletín sencillo y práctico, que ocupe y pese lo justo?, una bandeja con medicinas que puedan dar solución sencilla a los problemas que se derivan del ?mal de altura?, así como para paliar pequeñas dolencias ?que en altura se pueden convertir en males graves, que ponen en riesgo la vida de los alpinistas?.

La novedad de este preparatorio médico estriba en la intensidad de las pruebas psicológicas a las que han sido sometidos Pauner y Pérez, sobre todo el primero, quien ya ha tenido que sobrevivir en máxima altura en muy duras condiciones. ?Está demostrado que la exposición de los montañeros a más de 6.000 metros les provoca daños neuronales?, explica Pedro Allueva, doctor en Psicología de la Universidad de Zaragoza. ?En su vida diaria, en sus domicilios, no presentan síntomas?, explica Allueva, ?pero cuando repiten expediciones a gran altura se detectan problemas de orientación, de concentración y de toma de decisiones?. Por eso, aparte de los test de ?habilidades del pensamiento? que han realizado esta semana, los dos montañeros repetirán los test cuando estén en la cima del Everest y los volverán a realizar a su regreso de la expedición. Esto servirá al Clínico para, de primera mano, conocer la reacción del cerebro humano ante la altura, y su recuperación en la vida normal.

El propio montañero Carlos Pauner destaca el interés de estos exámenes, que servirán igualmente para tener al equipo médico que los sigue al tanto con exactitud de su estado mental. En este sentido, el doctor Morandeira confirma que los dos expedicionarios estarán en contacto permanente vía telefónica con el servicio de urgencias del Clínico de Zaragoza.

Acerca de estos problemas de concentración en altura, Carlos Pauner confirma haberse encontrado con ?gente groggy? en las cumbres que ha ido hollando, ?yo mismo?, sobre todo en aquella fatídica expedición al Kanchenhunga, la que le obligó a dormir al raso a más de 7.000 metros de altura dos noches seguidas. Pero ?en otras me he paseado, entre comillas?. Lo que, a juicio del montañero, demuestra que la mejor terapia para prevenir el mal de altura se basa en una buena aclimatación, una buena preparación y, sobre todo, en saber dosificar el esfuerzo en la ascensión para poder mantener la concentración en la cumbre, donde el oxígeno escasea y obliga al cerebro a funcionar bajo mínimos. ?Éste es mi reto?, señala Pauner, el estímulo que le empuja a subir a casi 9.000 metros sin aporte artificial de oxígeno.

?El Everest es técnicamente fácil, su dificultad está en la altura. Lo que quiero es convivir con esta prueba orgánica, sentir y luchar con la altura de la montaña?. Pauner motiva de este modo su negativa a colocarse bombonas de oxígeno. ?Es una batalla de Primera División. Sólo espero que el Everest me respete, sobre todo en lo relativo al tiempo?.

Comentarios