Las Torres mudéjares de Aragón, en el Palacio de Congresos de Jaca

Del 7 al 24 de abril, con el patrocinio de Ibercaja, el Palacio de Congresos de Jaca acogerá una colección de maquetas artesanales de torres mudéjares de Aragón. El autor de las piezas es Francisco Torrubia, con la ayuda de su hermano Miguel.

El arte mudéjar está reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La Obra Social y Cultural de Ibercaja invita a pasear entre diecisiete monumentos mudéjares, que no son los únicos, ya que Aragón es la región mudéjar por excelencia y se encuentra salpicada de torres mudéjares, sobre todo en el valle del río Ebro y sus afluentes Jalón, Jiloca y Huerva, pero sí son ejemplos representativos.

Esta es, por tanto, una buena ocasión para disfrutar en una sola sala de algunos de los monumentos más emblemáticos y representativos del arte mudéjar en Aragón. Las torres, combinando a la perfección el ladrillo y la cerámica, son el legado cultural que dejaron siglos de presencia islámica en tierras aragonesas.

La torre de San Martín de Teruel, San Pablo de Zaragoza, la torre de San Pedro Apóstol de Alagón (Zaragoza), la torre de la catedral de Tarazona, Santa María la Mayor y San Andrés de Calatayud, torre de la Asunción de Albalate del Arzobispo, en Teruel, son algunas de las diecisiete maquetas se reúnen en la muestra, realizadas a escala de las originales, con la reproducción de todos los detalles. Las pequeñas construcciones están realizadas en panel de marquetería, madera, cartón, papel de acuarela, papel pintado, palillos y piezas de metal para las campanas y las veletas.

El octogenario Francisco Torrubia empezó estas maquetas como un entretenimiento en los años noventa. Lo realiza todo a mano; con una pequeña sierra de marquetería, un punzón, tijeras y poco más, convierte los materiales en reproducciones a imagen y semejanza de los monumentos originales. Para realizar este trabajo se sirve de fotografías y en algunos casos, como la Torre Nueva y San Miguel de los Navarros, en Zaragoza, ha podido contar con el apoyo de los planos que han facilitado su labor artesanal. Enamorado de la albañilería y la construcción, Torrubia inició estos trabajos tras jubilarse como constructor. La experiencia le venía de lejos, ya que a los catorce años empezó a trabajar en edificios de la Zaragoza de los años cincuenta, en construcciones de aire ?neomudéjar? que pueden verse en la Calle Mayor y la Gran Vía zaragozana. Sus maquetas han sido expuestas al público en la Delegación Territorial de la ONCE de Aragón, en el Colegio La Salle Montemolín, en el Matadero Centro Cívico del Ayuntamiento de Zaragoza, en el Palacio Episcopal de Tarazona y en diferentes salas de Ibercaja.

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