La iglesia de Santo Domingo, Bien de Interés Cultural

El Gobierno de Aragón ha declarado Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, la Iglesia de Santo Domingo y San Martín de Huesca. El decreto, firmado por el presidente del ejecutivo autónomo también tiene por objeto la descripción y delimitación del Bien y de su entorno. Su estado de conservación, se asegura, es bueno.

El procedimiento para esta declaración, a favor de la iglesia oscense se inició el 30 de julio de 2004, a través de la Dirección General de Patrimonio Cultural. Siguiendo con toda la tramitación, hubo un periodo de información pública, en el que no se presentaron alegaciones. Igualmente se solicitó el informe preceptivo a la Comisión Provincial de Patrimonio Cultural de Huesca, que se pronunció favorablemente a la declaración. Ahora, por fin, y tras varios meses, ha llegado la declaración.

El párroco de Santo Domingo y San Martín, Joaquín Zamora, ha mostrado su enorme satisfacción por esta declaración. Ha asegurado que en la parroquia están contentos y orgullosos, porque poco a poco se ve como esta magnífica obra del Barroco es cada vez más valorada. Además, entiende que la declaración de BIC (Bien de Interés cultural) podrá suponer mayores ayudas y oportunidad de conseguir subvenciones para avanzar en las necesarias restauraciones y mejoras.

La categoría de ?Monumento? se entiende como la construcción u obra producto de la actividad humana, de relevanteinterés histórico, arquitectónico, arqoeológico, artístico, etnográfico, científico o técnico, con inclusión de los muebles, instalaciones y accesorios, que expresamente se señalen como parte integrante del mismo.

El Boletín Oficial de Aragón, que publicaba en su edición del miércoles 13 de abril esta declaración de BIC recuerda en su anexo I que se trata de una parroquia oscense con doble advocación, que en origen fue la igelsia del convento de los dominicos en Huesca, fundado por el infante don Alfonso en 1254, cuya fábrica fue destruida en 1362 y reconstruida a finales del siglo XIV. En 1687 el convento fue de nuevo derruido para ser sustituido poco después por la construcción barroca que hoy contemplamos, aunque desvirtuada por haber desaparecido el resto de las dependencias conventuales. Su fábrica fue levantada entre 1687 y 1695 por Fray Antonio Falcón, y sigue el modelo jesuítico del barroco clasicista romano, caracterizado por una planta de cruz latina con nave única, con capillas laterales comunicadas entre si, crucero cupulado no marcado en planta y cabecera recta flanqueada por dos estancias.

Cuenta también con un coro alto a los pies, tribuna sobre las capillas laterales y una capilla, la de la Virgen del Rosario, much más desarrollada que el resto. Exteriormente destaca su fachada occidental, realizada totalmente en ladrillo, mientras que interiormente destaca la profusa decoración barroca que envuelve todas las superficies de muros y bóvedas por medio de pinturas murales, relieves en estuco y arrimaderos de azulejos. Su estado de conservación es bueno en general.

Los Bienes Muebles integrantes más destacados son: el Retablo Mayor, dedicado a la Asunción de la Virgen, retablos de Santo Domingo, Santo Tomás, San Martín, la Piedad, Santa Rosa, Santo Cristo, San José, Virgen de la Aurora, Santo Espíritu, de las Animas, de los Santos Cosme y Damián, de Santa Ana, la Virgen y el Niño, además de cinco calajeras, seis lienzos de penitentes, varios cálices y copones, una custodia de plata y otra de latón dorado, la sillería coral y el órgano.

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