Cartas al Director: Autogobierno pleno ya, en beneficio de los aragoneses

Llevamos casi treinta años exigiendo para Aragón el máximo grado de autonomía que permite la Constitución. En esta nueva fiesta de San Jorge, eso nos da legitimidad y fuerza para decir con la voz bien alta que queremos autogobierno pleno ya, en beneficio de los aragoneses. En ese anhelo no nos mueve la nostalgia del pasado, sino la esperanza del porvenir. Queremos que Aragón crezca en economía y población, progrese, esté en la vanguardia del desarrollo y de la solidaridad. Que los aragoneses, se sientan orgullosos de vivir en esta Comunidad.

La autonomía plena no es la panacea, pero sí la única forma de que podamos decidir sobre nuestros problemas y retos. No nos gusta tener que mirar a Madrid o Bruselas ante cualquier adversidad. Tampoco ante la necesidad de invertir en una carretera, un aeropuerto o una actividad empresarial. Hemos de hacer el futuro con nuestras manos, con el talento y el esfuerzo de todos los aragoneses. Que nuestros jóvenes tengan aquí las titulaciones y la formación que añoran, el trabajo al que aspiran. Que las mujeres aragonesas dispongan de las oportunidades laborales y salario que en justicia les corresponde. Que el crecimiento económico se convierta en progreso y no en nuevas desigualdades.

Creemos en el protagonismo de la sociedad aragonesa. Apostamos por unas instituciones públicas fuertes, pero no nos gusta que sustituyan a la iniciativa de los ciudadanos ni que se relacionen con ellos de forma paternalista. Queremos que Aragón sea de los aragoneses, de su sociedad civil. Por eso, entendemos que la autonomía plena no puede ser sólo una aspiración de un partido político o de un gobierno. Tiene que ser la expectativa de todos los aragoneses que apostamos por vivir aquí hoy y mañana, de quienes hemos unido nuestro futuro al de esta Comunidad.

Esta sociedad ha demostrado con creces su apoyo a la autonomía plena. En 1992 y 1993 más de ciento veinte mil aragoneses la pidieron con entusiasmo en la calle. El 30 de junio de 1994 nuestro partido creyó que la habíamos conseguido cuando las Cortes de Aragón votaron por unanimidad una Propuesta de Reforma del Estatuto de Autonomía, a la que luego cortaron las alas en las Cortes Generales. Por eso, el Estatuto de 1996 fue mejor que el de 1982, pero no el que los aragoneses esperaban, el que todos habíamos pedido en la calle. Por eso, seguimos lejos de la autonomía plena. Por eso, esperamos lograrla ahora en el Parlamento aragonés y las Cortes Generales.

Aragón necesita reformar al alza su Estatuto de Autonomía, pero también avanzar hacia el autogobierno pleno por otros caminos. Exigimos una actitud menos centralista de las Cortes Generales, el Gobierno Central y las instituciones del Estado. Que la Constitución se aplique de forma más flexible y autonomista. Que Aragón amplíe su capacidad de decisión a través de lo dispuesto en el artículo 150 de la Carta Magna. La última década ha traído una realidad internacionalizada, una economía global, una sociedad de redes, información y conocimiento. El Estado ha de compartir también ese escenario con las autonomías, y no a través de legislación básica, sino transfiriendo títulos sobre esas competencias.

Aspiramos a ser protagonistas de la España plural, porque el respeto a la diferencia hace más fuerte el proyecto común de España. Pero el PAR nunca aceptará estatutos a la carta que impliquen privilegios o desigualdades, ni se resignará a la deuda de inversiones que la Administración Central tiene con los aragoneses o a que esta Comunidad aporte al Estado más de lo que recibe: no queremos ser más que nadie, pero tampoco menos. En este San Jorge 2005 afirmamos que Aragón tiene conciencia de nacionalidad histórica y voluntad de autogobierno pleno, porque en el siglo XXI menor autonomía supone menos oportunidades de empleo, calidad de vida y progreso.

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