En el supermercado también se puede ser ecológico

Al hacer la compra, el consumidor decide que productos consume y cuales no. Se puede hacer de forma inteligente, descartando todos aquellos que contaminan, como los que llevan embalajes excesivos, las latas y los plásticos.

Es conveniente rechazar las bolsas de plástico y sustituirlas por las de tela o por un carro de la compra. Si se utiliza alguna vez una de plástico, puede reutilizarse para la basura.

Siempre es preferible comprar las bebidas en vidrio para después reciclarlo, en lugar de en latas o botellas de plástico.

En el caso de que se compren latas de seis en seis, es importante romper los aros de plástico que las unen con unas tijeras, ya que causan la muerte de innumerables peces, tortugas, y aves como las gaviotas, que pueden quedar atrapadas en ellos.

Hay que tratar de evitar especialmente el plástico. Pueden consumirse los huevos que vienen en hueveras de cartón en lugar de las de plástico. También es muy contaminante el poliestireno, material del que están fabricadas las bandejas blancas en las que se compra la verdura, carne, pescado o fruta, por lo que es aconsejable comprar estos productos directamente en la frutería, carnicería o pescadería.

No se deben comprar aerosoles con CFC (cloroufluorcarbonos) contenidos en numerosos ?sprays? como lacas, desodorantes o ambientadores, ya que esta sustancia destruye la capa de ozono. Casi todos estos productos están a la venta para su aplicación también en otros formatos, como envases rellenables de propulsión mecánica, gel, roll-on, espuma o sólidos.

Son recomendables los productos concentrados, como el jabón de lavadoras o suavizantes, son más fáciles de transportar, se ahorra en su fabricación y ocupan menos espacio en la basura.

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