La limpieza del hogar afecta al medio ambiente

La gran mayoría de los productos de limpieza que se anuncian, son, no solo innecesarios, sino muy nocivos para el medio ambiente. Casi toda la casa puede quedar perfectamente limpia con jabón, bicarbonato, vinagre y limón.

Es conveniente procurar evitar los productos de limpieza más agresivos, como los limpiahornos, limpiadores del cuarto de baño, de alfombras, desatascadores, desinfectantes y abrillantadores, además de diversos compuestos amoniacales concentrados. Al verter estos productos por el desagüe, se dificulta enormemente la posterior depuración de las aguas, que algún día han de volver a consumirse por el grifo.

Para facilitar la depuración, no debe verterse por el water colillas, material higiénico femenino, medicinas ni objetos. Si se ha de encerar el suelo, es mejor comprar la cera en pasta, en lugar de la que se diluye en agua.

Los suelos de la casa pueden fregarse con agua caliente y un poco de jabón para la vajilla. Si son de parqué, añadir un chorrito de vinagre para darles brillo.

Las superficies de plástico, loza o azulejo, queda perfectas con agua y jabón. Las manchas de grasa se eliminan con amoniaco diluido en agua. La cerámica y el cristal se limpian con agua caliente. Se puede limpiar el horno con una solución de bicarbonato sódico.

Es importante evitar los matainsectos, especialmente los de ?spray?. Es mucho más natural poner plantas como la lavanda o albahaca, cuyo olor ahuyenta las moscas.

Ya se comercializan detergentes sin fosfatos, igual de eficaces y mucho menos contaminantes.

No se debe echar más jabón del necesario a la lavadora. Si la ropa está poco sucia, es preferible utilizar jabón ligero para lana y prendas delicadas, menos abrasivos que los normales. El suavizante debe utilizarse lo menos posible.

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