Carlos Pauner instala el campo II y descansa en el campo base durante el fin de semana

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Los montañeros aragoneses Carlos Pauner y Javier Pérez ya han podido disfrutar de su recién instalada acampada en el campo II, a 6.400 metros de altitud, ya cerca de iniciar la ascensión definitiva del monte Everest. Ambos pretenden dejar la base preparada, aclimatar y descansar durante el fin de semana en el campo base.

?Por fin hemos llegado al campo 2, a 6.400 m de altura. Para llegar a este lugar, hay que subir la cascada de hielo del Khumbu, trayecto que ya nos es muy conocido, y proseguir por el llamado Valle del Silencio?. El montañero jacetano Carlos Pauner y su compañero Javier Pérez han instalado sus tiendas y provisiones en el campo II, a 6.400 metros de altitud, en la antesala de la parte final de la expedición al Everest. Pauner y Pérez han estado aclimatando durante su estancia en el campo II para mejorar su resistencia a la meteorología y a la altura, y pretenden descansar durante este fin de semana en la comodidad del campo base. Han dormido la pasada noche en el campo II.

?La aclimatación sufrirá un tironcillo hacia arriba y cada vez se nos hará un poco más fácil encaramarnos a estas pendientes?, manifiesta Pauner. ?Al llegar al campo base estoy realmente cansado. Tengo alguna ampolla en la espinilla y me duele mucho la garganta?. Un breve diagnóstico de Pauner acerca de su estado físico. ?Son las huellas del desgaste de la altura, del frío de los valles altos. Ahora tengo unos días de descanso, de intentar reparar los desperfectos?, señala el himalayista altoaragonés quien, sin embargo, es consciente de que las molestias del frío, lejos de remitir, irán aumentando conforme vaya subiendo.

El plan de Pauner y Pérez, tras el fin de semana y una vez estabilizados en el campo II, estriba en aproximarse a la cota de los siete mil y encarar el final de la ascensión con la colocación de los campos 3 y 4, este último planeado en la base de las últimas rampas de ascensión. Las ?rocosas y afiladas aristas? del Everest le dan un aspecto ?áspero, defensivo, como el de una fortaleza del medievo?.

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