Rescatando los ecos de la historia

Lorenzo Río

Siempre he pensado que en nuestro país, muchas veces nosotros mismos somos nuestros propios enemigos. No es llegar a despreciar lo nuestro pero sí es no saber valorar lo que tenemos, lo que somos o lo que fuimos. A veces somos tan eso, tan enemigos nuestros, que necesitamos que venga alguien del exterior para que nos abra los ojos sobre nuestras grandezas.

En este caso, sobre lo que yo reflexiono ahora, ese ?ser nosotros mismos nuestros propios enemigos? tiene más sentido, o mejor dicho, un doble sentido. Hablo de la Guerra Civil Española, y del papel que en ella jugaron las Brigadas Internacionales. En la Guerra Civil desgraciadamente el enfrentamiento era precisamente ese, entre nosotros. Y ya no sé si consciente o inconscientemente hemos querido apartar del recuerdo una parte de nuestra historia que creó gran sufrimiento en la conciencia española. Y en ese contexto se dio un fenómeno fuera de precedentes que el activismo franquista se encargó de borrar. Nunca en ningún conflicto europeo se había vivido una unión tal como la de aquellas decenas de miles de soldados extranjeros, la mayoría de ellos franceses, que voluntariamente vinieron a España a combatir por la República. Ideologías y colores aparte, lo importante aquí es precisamente eso, esa unión espontánea y totalmente desinteresada que supusieron las Brigadas Internacionales y que en nuestro país se perdieron casi por completo con los ecos de la Dictadura.

Estos días la Diputación Provincial de Huesca está precisamente dedicando unas Jornadas a este capítulo de la historia española. De ellas, de momento me quedo con el testimonio de Michel Lefebvre, periodista del diario Le Mond que inauguró este Ciclo. Francés de nacimiento pero con sangre española, Lefebvre es hijo de un republicano español que tuvo que marcharse en exilio a Francia. Ahí no podía hacer uso de su apellido por su situación de clandestinidad, algo que supuso que sus descendientes tampoco lo recibiesen y por ello Lefebvre explica que su apellido español, el de su padre, lo lleva en el corazón y no en el papel. Con esta implicación personal, el periodista de Le Mond ha querido rescatar con el trabajo investigador de muchos años una parte de la historia de España que el Franquismo quiso eliminar. Se quemaron todas las fotografías que podían servir de prueba de actos republicanos a la Policía franquista. Pero ahora, con el trabajo de Lefebvre y muchos de sus colaboradores se ha logrado recuperar la memoria gráfica de ese movimiento voluntario sin precedente alguno. Hoy día ha podido ser rescatado de la persecución que sufrió la ideología republicana cuando en España todavía no gobernaba la coherencia de una democracia y sí la tiranía de una dictadura.

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