En Alto Gállego y Jacetania mesas informativas el “Día de la Fibromialgía y Síndrome de Fatiga Crónica”

Con motivo de celebrarse el jueves de esta semana el Día Internacional de la Fibromialgía y Síndrome de Fatiga Crónica, el grupo que coordina a los afectados de estas dos comarcas, van a instalar unas mesas informativas en Sabiñánigo en la zona del mercadillo y en Jaca en la Calle Mayor, de diez a dos de la tarde, para concienciar a toda la sociedad de la problemática de los que padecen esta enfermedad.

En esta jornada se realizará en todo el ámbito nacional la lectura del manifiesto consensuado por la Fundación de afectados de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica. El citado grupo que trabaja en ambas comarcas en colaboración con facultativos de los centros de salud de Sabiñánigo y Jaca realiza durante el año diversas actividades informativas y de asesoramiento y próximamente va a realizar charlas para familiares con enfermos.

Con relación al comunicado de ese día en el que se habla de la situación actual de los afectados se ha determinado que sea leído por los alcaldes de las ciudades citadas, Carlos Iglesias y Enrique Villarroya en un pleno.

En otras ocasiones se ha resaltado que ?hablar del dolor y del cansancio crónico son la negación de la salud y son los que caracterizan a la Fibromialgia y al Síndrome de Fatiga Crónica?.

Incidiendo que ?sin embargo hay un doble dolor en estas dolencias. Uno es el dolor silencioso, a veces agudo, limitador de la vida y empobrecedor de su calidad. El otro es el dolor moral que produce una enfermedad desconocida. Es el dolor de una sociedad que desprecia cuanto ignora. Es el dolor del desconocimiento voluntario. El dolor, en definitiva, de no sentirse creídas y creídos?.

?No existen exploraciones complementarias que identifiquen de una forma exhaustiva las alteraciones biológicas producidas en esta enfermedad. La Fibromialgia y el Síndrome de Fatiga Crónica son enfermedades invisibles y se encuentran siempre en el filo de la suspicacia laboral, familiar e incluso médica. Y es esa ignorancia voluntaria la que crea en torno a las enfermas y a los enfermos una selva de susceptibilidades y una espesa sensación de indefensión en no ver reconocida su enfermedad. Al dolor del cuerpo se le añade el dolor de la injusticia?.

?Estamos hablando?, inciden los que la padecen en ?enfermedades que afectan gravemente al individuo y a su entorno familiar y social. Y es por ello que requieren una acción conjunta de la que participen los propios afectados y sus familiares y amigos, pero también los profesionales sociosanitarios, la comunidad científica, los empresarios, los sindicatos y el conjunto de la buena gente que no quiere para los otros lo que no querría para sí. Es esa gente pero que entiende que el dolor es una verdad que no se lee en las cifras sino en las palabras del enfermo?.

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