El Béarn continúa oponiéndose a la reintroducción de osos en el Pirineo

La prensa francesa, estos días, se hace eco de la supervivencia al invierno del osezno de Cannelle, la osa que fue abatida por un cazador, en el valle de Aspe, el pasado mes de noviembre. Sin embargo, el que haya podido resisitir no asegura, en opinión de los franceses, la población de osos en el futuro. Por otro lado, la población del valle del Aspe y del Béarn sigue mostrándose contraria a la reintroducción de osos anunciada por el ministro de Medio Ambiente.

Recuerdan que el conteo que se acaba de realizar, sobre los osos pardos confirma que no quedan más que cuatro machos en esta parte de la cadena montañosa. Néré, que se dejaba ver recientemente en el valle de Hecho, Aspe-Ouest, que viaja entre Aspe y Ossau, Camille, que se ha instalado en España, y el osezno de un año, que también y según los análisis genéticos realizados, es macho.

Los expertos aseguran que los especímenes privados de parejas del sexo contrario, abandonan su zona para buscarla en otra zona; de ahí la urgencia de reintroducir hembras, tal y como anunció el ministro francés de Medio Ambiente, si se quiere conservar osos en el alto Bearn.

Pero esta evidencia choca de frente con el rechazo de los ganaderos. El pasado año, los osos mataron tan sólo 36 ovejas. Se pagaron fuertes indemnizaciones, y sin embargo, en el valle se niegan en redondo a admitir a los osos. En Francia se recuerda que en zonas como la cordillera Cantábrica y Asturas, en España, el oso es un soporte importante para el turismo de naturaleza. Estos datos no pueden evitar, no obstante, que los vecinos galos los consideran unos animales potencialmente peligrosos.

El diario francés Sudouest recuerda que el hecho de que el Parlamento Navarro adoptase, por unanimidad, el pasado 14 de abril, apoyar el plan de reintroducción del oso pardo en los Pirineos, les deja fríos. El bloqueo es total, a pesar de la prueba de firmeza que ha mostrado el ministro. De hecho, en estos momentos, parece impensable imaginar el que se pueda liberar a una osa entre Aspe y Ossau. Al parecer, el anuncio precipitado del ministro, provocado por la muerte de Cannelle, sirvió de excusa a quienes se oponen a esta medida, criticando que París imponía, sin acuerdo, su plan de reintroducción.

Habitantes del valle del Aspe aseguran que es el Estado quien debe reinstaurar nuevas vías de acuerdo. Por otro lado, se espera que a principios de junio el ministro anuncie cuántos osos se soltarán en otoño y en qué lugares. Un ejemplar, al menos, será reintroducido en los Pirineos centrales, donde ya viven de doce a catorce osos. En esa zona, unos sesenta alcaldes de las zonas de montaña apoyan esta medida. En los Pirineos Atlánticos, sin embargo, esto todavía no es posible.

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