Cartas al Director: ¿SATISFACCIÓN EN EL TRABAJO?

Arancha García-Carpintero Broto

Secretaria General de CC.OO. Huesca

Dicen los expertos que las estadísticas pueden interpretarse a gusto de quien las ?encarga?. Y debe ser por eso que algunas de las encuestas publicadas me siguen sorprendiendo, como la que últimamente está en los medios de comunicación, sobre el grado de satisfacción de las personas aragonesas con su empleo.

Según el Ministerio de Trabajo, en Aragón el 74% estamos satisfechos/as con nuestras condiciones laborales, tanto con las retribuciones como con nuestro entorno físico y condiciones de seguridad y, así mismo, con las relaciones personales dentro de la empresa, con nuestros horarios, considerando nuestro trabajo interesante y atractivo.

Estos datos, que también valoran un mercado de trabajo supuestamente estable, se contradicen con la realidad que nos rodea, donde la estadística establece que la mayoría de contratos son eventuales, muchos de ellos con jornadas parciales y cuyos salarios con respecto al nivel de vida son escasos, como apunta también otra encuesta que valoraba que un 60% de la población no llegamos a finales de mes, una situación mucho más patente desde la instauración del engañoso euro, que ha encarecido la vida muy por encima de los incrementos salariales.

Y con respecto a la seguridad, cabe destacar, precisamente este año, el índice sorprendente, por desgracia, de siniestralidad laboral en general y que en particular ha conocido una cifra negativa histórica en Huesca, generando un debate social cuyo mensaje es que se incumplen sistemáticamente las normas de seguridad en las empresas. Además, de forma mayoritaria, la población activa dice estar en un trabajo que no es de su gusto y simplemente se adaptan.

Además, desde mi experiencia diaria, cada día son más los conflictos y expedientes que se registran en nuestra asesoría laboral, lo que significa, sin ningún tipo de duda, que el grado de satisfacción, precisamente en el ámbito laboral, es cada vez menor y que las relaciones laborales mantienen un gran desequilibrio social entre capital y trabajador.

En todo caso, y vista la mencionada encuesta, sería oportuno conocer el tipo de preguntas desarrolladas, a quiénes se han dirigido y qué valores se han aplicado, porque generalizar en nuestra Comunidad Autónoma, donde la mayor empresa es precisamente la Diputación General de Aragón, con unas condiciones mejorables, sin duda, pero razonables, y obviar las pequeñas y medianas empresas privadas que son el referente de las relaciones laborales, es, si no engañar, ocultar la triste realidad: pocas personas disfrutan de levantarse cada día para asistir a su trabajo, especialmente porque son poco valoradas. Y, porque a fin de cuentas, el trabajo es una obligación que cumplimos para poder vivir.

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