Cartas al Director: Ante la exclusión: ¡ Trabajo Digno!

Hermandad Obrera de Acción Católica

Aportar cifras siempre resulta esclarecedor pero en ocasiones hace que el concepto quede relegado a un segundo término y, con él, las personas.

La Hermandad Obrera de Acción Católica ?HOAC- de Huesca se hace eco de la campaña que en el ámbito estatal lleva a cabo esta organización a favor de un trabajo digno como elemento indispensable en la lucha contra la exclusión.

Llamamos exclusión al fenómeno por el cual se relega a una serie de personas a un segundo término, llegando incluso a permitir su desaparición social, por la máxima de ?sálvese quien pueda?.

El trabajo, el remunerado y el no remunerado, el que se intercambia y el que se ofrece, permite que las personas crezcamos, siempre y cuando las condiciones de ese trabajo permanezcan en el terreno de la libertad y de la justicia. En una palabra, el trabajo dignifica si es digno.

Si pensamos en las condiciones de trabajo de gran parte de las y los jóvenes que no pueden hacer valer su formación, su preparación profesional y académica, no sólo en términos monetarios, con contratos temporales que impiden que mantengan su nivel de preparación y unos mínimos que favorezcan su compromiso social y personal con otras y con otros;

Si pensamos en las condiciones de trabajo de muchas mujeres, algunas de las cuales han abandonado el mercado laboral en épocas de crianza de sus hijas e hijos o de cuidado de otros familiares dependientes, en el momento en el que por presencia, edad, experiencia podían consolidar su permanencia con garantías en el puesto de trabajo; Si pensamos en las condiciones de desempleo de muchas mujeres, buscando un trabajo fuera de sus casas condicionado a otros trabajos en los que ellas no pueden compartir tareas por una insolidaridad cultural que las carga con el trabajo doméstico y el cuidado de otras personas; Si pensamos en las condiciones de desempleo de trabajadoras y trabajadores que por edad y especialización -¡curiosamente!- son ?difíciles? de adaptar a nuevas tareas laborales; Si pensamos en las condiciones de jubilación con poco júbilo de trabajadoras y trabajadores de empresas que se integran en la deslocalización, en la fragmentación de tareas subcontratadas; Si pensamos en las condiciones de trabajo de quienes ?al Sur del mercado?, niñas y niños incluidos, trabajan día y noche en ambientes nocivos y peligrosos para su salud por un salario inapreciable y, y más si se compara con el precio que alcanza en los países enriquecidos el producto que ellas y ellos fabrican;

SI todo eso nos pasa por la cabeza y por el corazón encontraremos personas con una historia personal que comunicarnos, que nos habla, no ya del ?podría pasarte a ti?, sino de ?si esto nos ocurre, somos responsables?.

Cuando lo pasemos por las manos, por el actuar, hablando de esas situaciones, vinculándonos a propuestas que buscan desenmascarar la injusticia, la explotación, allá y aquí, descubriremos la otra parte de la proposición: ?juntas y juntos podemos, en nuestras manos está el cambio?.

No podemos olvidarnos de que las historias personales de los compañeros que en una tarde imposible perdieron la vida en la Harinera Porta nos hablaba precisamente de eso: de complicarnos la vida con los y las demás para que la de todos y todas sea más digna.

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