Camiones en el valle del Aspe. Siguen las diferencias

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Una vez reabierto el túnel del Somport al tráfico de todo tipo de vehículos, el diario francés Sudouest ha seguido la noticia, y ha constatado que en el propio valle del Aspe las opiniones son muy diferentes, dependiendo de los intereses que sustentan a cada una de las partes. Ésta es una traducción del artículo que aparece este martes en las páginas de este periódico galo.

LOS CAMIONES DE LA DISCORDIA

?¿Soy el primero??, pregunta Sergio a los gendarmes que le controlan antes de que se adentre en el túnel de Somport, al volante de sus 38 toneladas. Respuesta negativa, aunque se cuenta entre los primeros. La RN 134 está prohibida a los camiones desde que se produjo un derrumbamiento, el pasado mes de febrero, en la comuna de Urdós. Consecuenta: cuatro meses sin que ningún vehículo, cuyo tonelaje pase de las 3,5 toneladas, haya sido autorizado a cruzar el túnel. La prohibición se levantó ayer por la mañana, desde las 8. No eran muchos los que optaron por este eje carretero. Poco antes del mediodía, una veintena de camiones, como mucho, habían franqueado los controles de seguridad en el lado francés. Se está todavía lejos de la media de 150 camiones al día. Se espera, en todo caso, que no se tarde en volver a alcanzar ese ritmo.

Sergio, con base en Jaca, transporta maíz en el sentido Francia-España. La reapertura ha sido para él una buena noticia. ?Para mí, es una hora y media de trayecto menos?, explica. Sin embargo, se sorprende: ?Cuando se llega aquí, tengo a veces la impresión de estar en los Balcanes, o no sé dónde. En todo caso, no en un país de la Unión Europea. El estado de las carreteras a este lado del túnel es digno de un país subdesarrollado?. El camionero español olvida, probablemente un dato geográfico. Si en el lado español, los accesos al túnel parecen un llano, en el lado francés, el valle del Aspe es estrecho, encajado, y con carreteras sinuosas en las que es difícil maniobrar. El conjunto de sus colegas comparten su opinión, deseando que los acondicionamientos sean idénticos en una y otra parte del túnel.

Antagonismos. Desde hace cuatro meses, los habitantes del valle habían llegado a olvidar el ?dulce? sonido de los ejes de 38 toneladas lanzados a gran velocidad. La cura de silencio ha terminado. Según el lado en el que uno se sitúa, la noticia se acoge con alegría o con consternación. Y revela viejos antagonismos. René Rose, alcalde de Borce, se cuenta entre los primeros: ?Una carretera cerrada es un mal psicológico. La carretera representa efectos económicos?. Más que de los camiones, el edil se felicita del regreso de los autobuses. ?El autobús es turismo. ¿Cuánta gente no ha venido a causa de la carretera cerrada? Nos hemos perdido el comienzo de la primavera. Estoy satisfecho de verlos de nuevo?, continúa. Y desde sus puestos, los comerciantes se felicitan de la vuelta de acentos del otro lado de los Pirineos a sus terrazas.

Una línea de fractura aparece con otros habitantes del valle, que eligen, por su parte, entonar la expresión de ?Túnel inútil?. Jean Pierre Berges, presidente interino del comité de habitantes por la vida en el valle del Aspe precisa: ?Nosotros no estamos ciegamente contra los camiones. Hay que ver que el tráfico internacional tiene efectos insignificantes sobre la economía local, más allá de la polución y los peligros que supone. Lo que me apena es que es mucho el maíz que transita por aquí. Una vez que los camiones llegan a Canfranc, su cargamento es trasladado a los trenes. ¿Por qué no hacer esto aquí?. Los grandes camiones perjudican la única riqueza del valle del Aspe: el turismo verde. Es difícil desarrollarse con camiones que lo atraviesen?.

EL SOMPORT, BUEN ALUMNO DE LA SEGURIDAD

El drama del túnel de Fréjus, que provocó dos muertos, no cambió nada los procedimientos de seguridad aplicados en el túnel de Somport, considerado como uno de los túneles más seguros del Hexágono (Francia). Ayer, como de costumbre, los camiones y sus conductores se plegaron a las inspecciones de uso antes de penetrar en la infraestructura. Un control de los órganos vitales del vehículo por los empleados de explotación del túnel, los bomberos o incluso los gendarmes. Ayer, las inspecciones no eran ni más ni menos puntillosas, aunque sí que iban acompañadas de consignas de seguridad elementales sobre las distancias de seguridad y el alumbrado. El túnel de Somport se cuenta entre las obras más recientes y, de hecho, entre las más seguras. Como prueba, la anchura de la calzada. Alcanza 9 metros, contra los 7 que tiene el túnel de Mont Blanc. Claude Gobin, sub-prefecto de Olorón, recuerda que el túnel de Somport supera las normas establecidas tras el drama del Mont Blanc en el año 2.000. En cifras, tiene 19 refugios, 3 centrales de ventilación, 5 garajes, 9 galerías para dar media vuelta, así como detectores automáticos de incidentes.

Problemas resueltos. El pasado 23 de diciembre, se declaró un incendio en el túnel. La seguridad de la instalación se mostró satisfactoria, pero mejorable. Desde entonces, un autómata de alerta se ha dispuesto en el túnel. Una máquina llama automáticamente a los servicios de socorro de los dos países, para avisar del incidente, lo que permite al operador (situado en el lado español) alertar a sus equipos y guiarlos dentro del túnel. El incendio de diciembre reveló que en la ausencia de esta máquina, se necesitaban 17 minutos para contactar con el Centro departamental de incendio y socorro. Problema resuelto.

Otro punto delicado: el bilingüismo de los agentes. Claude Gobin asegura que se han hecho esfuerzos en este sentido. Además, el incidente habría puesto de manifiesto la importancia de contar con señalizaciones indicando a qué distancia se encuentra la salida del túnel o los refugios. ?Se instalarán antes de fin de año?. Se trata de una decisión que tomó el comité técnico del túnel, el pasado 19 de mayo en Huesca. Por otra parte, en las próximas semanas se desarrollará un nuevo ejercicio de seguridad.

RN 134. Circulación normal dentro de quince días

Cuatro meses de trabajos para que la circulación sea prácticamente normal. Aunque la carretera se haya reabierto a todo tipo de camiones, aunque se mantienen algunas restricciones: los trabajos de reparación de la calzada y del parapeto continuarán todavía durante unos quince días. Hasta entonces, el acceso al Somport o al valle se hará de froma alternativa, por encima de Urdos, a una velocidad limitada a 30 km/h. Sobre la zona que se hundió en febrero, los últimos trabajos se realizarán en la noche del miércoles al jueves para disponer la capa de alfalto sobre la calzada. La RN 134 será cortada totalmente al tráfico entre las 8 de la tarde y las 6 de esa mañana.

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