Agua y medallas

Nuria Garcés

Y sigue sin llover. Leves tormentas que, a lo más que llegan es a apagones y hasta ahí. Deseamos que llueva, que caiga agua que dé excusas para que los ríos bajen algo más llenos, y que permita que se vuelva a la normalidad en un mes de junio en el que con las piscinas sin agua nos sentimos más perdidos que nunca, aunque casi nunca hayamos ido de forma masiva a la piscina en junio.

Y ahora ha comenzado la guerra del agua en esta ciudad entre los grupos municipales, y por extensión entre los propios ciudadanos. Si se hacen cosas, porque se hacen. Si no, porque no se hace nada. Poca información entre grupos políticos y muchas ganas de discrepar entre unos y otros es lo más claro que, a dia de hoy, puede tener el ciudadano de a pie, que se encuentra con anuncios en prensa o folletos buzoneados o multitud de notas o ruedas de prensa, según de quien venga.

El agua se pierde desde Vadiello hasta Huesca desde hace lustros. Un agua que no se utiliza y que es la vergüenza de esta ciudad de la que, las estadísticas nos dicen que los ciudadanos gastamos más que otra ciudad muchísimo mayor que la nuestra. Ha llegado el momento de solucionar esta cuestión, pero ni siquiera esto parece que nos satisfaga.

Muchos son los que han pasado por el palacio consistorial, con la posibilidad de colgarse medallas solucionando la problemática del agua. Hasta ahora no se debía de ver imprescindible, a pesar de que el agua corría abundante por fuera de las tuberías. Al menos, esta sequía, al margen de quien se ponga finalmente la medalla, la devolverá a su conducción. Que era lo que realmente hacía falta. Y desde hace mucho tiempo.

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