La expedición aragonesa en el Nanga Parbat se encuentra en el campo base sin problemas

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Los expedicionarios han informado a través de la página web de Carlos Pauner en su diario de las últimas noticias de la expedición que ha comenzado ya el camino hacia la montaña.

Según se recoge en dicho articulo se indica que ? Ayer fue un día, sin duda, muy muy largo, que acabó con mis huesos depositados en el campo base del Nanga Parbat. Nuestra intención era superar los 2.600 m de desnivel que nos separan de la carretera al campo base, empleando dos jornadas. Normalmente se hace en tres, pero con la aclimatación y las ganas de llegar que teníamos, consideramos que era la mejor opción. Comenzamos muy pronto, animados y a muy buen ritmo? apunta Pauner.

El montañero añade que ?el día era bueno y pasamos buenos ratos acompañados de nuestros porteadores. Son bien curiosos. Los habitantes de este valle de Diamir, son gentes de aspecto amenazador, armados muchos de ellos con fusiles de asalto, acostumbrados a velar por su seguridad y la de sus familias. Este valle está muy aislado y probablemente las luchas tribales han conformado el carácter desconfiado de estas personas. Como es común en Pakistán, es muy difícil ver una mujer, aunque los niños, varones, si que aparecen por doquier, pidiéndonos enloquecidos que les fotografiemos, para luego verse en la cámara. Poco a poco los porteadores nos cogen confianza y nos cuentan cosas de sus vidas e incluso nos enseñan las armas, orgullosos de su puntería y habilidad. La verdad es que es impresionante, pues son capaces de darle a un blanco a cientos de metros. Pobres de aquellos ilusos que piensen que pueden dominar a esta gente, capaces de no comer ni beber en días, suficientemente fuertes para acarrear decenas de kilos a un ritmo vertiginoso, orgullosos de su país y hechos a vivir en un ambiente que para la mayoría de nosotros sería insoportable?.

?Así transcurrió la jornada, entre cuestas y diminutos poblados de piedra, en un entorno bello ciertamente. Llegamos al final de la etapa y nos dispusimos a pasar la noche. A partir de ese momento todo se torció. Llamé a mis compañeros del campo base, para comunicarles que al día siguiente nos juntaríamos y me quedé de piedra. Me contaron que Raquel había sido golpeada por unos bloques de hielo, que estaba herida y que estaban intentando bajarla del campo 1 hasta el campamento base, con la ayuda de casi todas las expediciones aquí presentes. Allí, el enfermero Manuel Vázquez, que nos acompaña en esta expedición, estaba preparando todo para prestarle la ayuda necesaria?, apunta Pauner.

?Me puse en marcha inmediatamente hacia el campo base, ya entrada la noche. El camino no es fácil y a la media hora ya estaba perdido en la oscuridad. Súbitamente, aparecieron dos figuras en la noche, que se acercaron hacia mi. Por supuesto, el susto fue monumental y he de reconocer que desconfíe de ellos en primera instancia. Nada más lejos de la realidad. Eran dos lugareños, que se ofrecieron a acompañarme hasta el campo base. Qué gesto de caballerosidad.

Gracias a ellos, conseguí llegar hasta mi destino en pocas horas, justo cuando Raquel acababa de ser bajada y ya estaba siendo atendida. El golpe en la cadera había sido muy fuerte y posiblemente tenga una fractura en la cresta iliaca. Pero estaba bien, sonreía y casi se podría decir que había vuelto a nacer. Ya en el base, atendida por Manolo y el médico asturiano Jorge Egoecheaga y gracias al completo equipo proporcionado por el Servicio Aragonés de Salud y que hasta aquí hemos acarreado, la situación estuvo bajo absoluto control. Pasamos la noche con ella, velando su descanso, muy cansados y con pena, puesto que para ella y para su pareja Willy, la expedición ha terminado?, señala en su relato.

?Amarga la llegada, en la noche, bajo la lluvia y la nieve, la cual parece que no quiere separarse de la montaña. Es la antesala de esta expedición, que como ya se veía venir, va a ser dura de verdad. Voy a descansar, agotado, al pie de una montaña cargada de nieve, a la que aún no he podido ni tan siquiera ver?, finaliza el montañero en su diario de noticias de la página web con la que mantiene informado de la expedición a sus amigos y familiares.

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