La Diócesis de Huesca recuerda que la Religión es un derecho de los padres

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Nicolás López, delegado de Enseñanza de la Diócesis de Huesca asegura que la religión en la escuela es un derecho, no un privilegio. En una entrevista, que publica la página web de la Diócesis, López recuerda que la calse de Religión en la escuela ha sido demandada por el 79,3% de los padres españoles. Al mismo tiempo, informa que, en la Unión Europea, 24 de los 25 países que la conforman, ofertan esta asignatura.

El responsable de la Delegación Diocesana de Enseñanza responde a la pregunta de por qué la religión en la escuela, indicando que para alcanzar una educación integral de las personas, resulta imprescindible abordar la dimensión trascendente constitutiva del ser humano. Asegura que no se puede dejar a los alumnos en la ignorancia religiosa, que es, entre otras cosas, caldo de cultivo de fundamentalismos y de inteolernacia.

Y, para razonar por qué ha de ser evaluable y computable, Nicolás López dice que la Religión está sujeta a las mismas directrices pedagógicas que el resto de las asignaturas, a la inspección educativa y al cuidado de la formación de los profesores. No hay que confundir, dice, clase de Religión con la catequesis que se imparte en las parroquias, y que va dirigida a los católicos que desean madurar en la fe. En su opinión, la clase de Religión es una disciplina estrictamente escolar, cuya asimilación crítica madura al alumno, y va dirigida también al que se declara no creyente o indiferente.

Por otro lado, recuerda que nuestra Constitución define a nuestro Estado como aconfesional, y anima a que se establezcan las consecuentes relaciones de respeto y colaboración, entre las que se señala de manera especial a la Iglesia Católica. ?añade que lo que sucede es que se identifica Estado laico (donde cabría el estudio de la religión) con estado laicista, donde se aboga por la desaparición de lo religioso de la vida pública, y lo deja reducido al ámbito privado.

Finalmente, recuerda que la religión es un derecho de los padres que eligen con esta opción la educación que desean para sus hijos, no un privilegio de la Igelsia, y los Obispos proponen a los profesores porque así se garantiza ese derecho. Mientras, al Estado le compete garantizar que los profesores tengan la titulación académica que les corresponda y que disfruten de los mimos derechos laborales que cualquier otro profesional de la enseñanza.

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