Cartas al Director: “ De las palabras a los actos”

Arancha García-Carpintero Broto.

Responsable Provincial de CC.OO. Huesca.

En el ámbito laboral, quienes ostentamos cargos a nivel provincial en las organizaciones sindicales más representativas, tenemos derecho a asistir y acceder a los centros de trabajo, para participar en actividades propias de nuestro sindicato o del conjunto de los trabajadores.

Es, por tanto, uno de mis trabajos habituales asistir a cuantas mesas de negociación o diálogo necesiten de mi asesoría, siempre a petición de nuestros delegados y delegadas sindicales, quienes representan al colectivo, o de las personas afectadas de forma directa en la negociación de la que se trate.

Debo reconocer que nuestra asistencia, en muchos casos, no es bienvenida, especialmente para quienes bajo la voluntad de resolver los conflictos ?en casa?, y sin personas ajenas a la empresa, pretenden ?camelar? a los trabajadores, que a fin de cuentas son sus contratados, con acuerdos o tratos, muchas veces ilegales. Y claro, chapuzas se pueden hacer en ?petit comité?, pero resulta más complicado cuando nos incorporamos quienes defendemos los derechos legítimos.

Y por esa razón, por la incomodidad de quien está enfrente, como empresario o similar, y por el claro ocultismo, entiendo, he tenido la desagradable experiencia, últimamente, de ser ?echada?, o invitada a salir de dos mesas de diálogo.

La primera en presencia del Sr. Andrés Puyuelo, que en calidad de Concejal de Personal, en una Comisión con representantes políticos y sindicales, muy cortésmente, impidió mi participación, echándome de la reunión a la que asistí asesorando a los delegados, para poder explicar, en representación de CC.OO., sindicato mayoritario, uno de los temas de debate. No pudo ser.

La segunda, hace menos tiempo, fue la invitación del sr. José Porta, tan amable y conciliador durante el principio del dramático suceso, y hoy, después de la personación de mi sindicato en Penales, (con el claro convencimiento de saber la verdad de lo ocurrido, y exigir responsabilidades), tan lejano a su primera predisposición. A esta reunión asistí a petición de una familiar de uno de los fallecidos, que fue convocada para ser informada no se sabe muy bien de qué, en relación, obviamente, al accidente, vinculado sin duda al ámbito laboral, competencia de quienes somos sindicalistas. Tampoco pudo ser.

A fecha de hoy todavía no he invitado a ningún representante empresarial a desalojar la sala de reuniones, ni creo que lo haga nunca, sobre todo porque mi discurso, claro y transparente, no esconde ninguna segunda intención. Por suerte, desde la libertad de expresión, dejo constancia de mi critica a estos dos señores, que desde su espacio de ?control?, me impidieron participar, aún a pesar de estar ejerciendo mi responsabilidad, y no haberme colado en ninguna ?fiesta? de gorra. Ellos sabrán porqué, y evidentemente el resto también. Los actos siempre acaban delatando a quienes se envuelven de palabras.

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