ASAJA Aragón: “Se cierne la hecatombe sobre el ovino”

En el periodo 2003-2004 que se puede considerar un tiempo ?normal? para la ganadería ovina y caprina, en el sentido de que todavía, salvo al final de 2004, la sequía no había hecho su aparición, la pérdida de cabezas fue para el ovino del 6% a nivel nacional, es decir 1.167.824 animales y en cabras la reducción ha sido de 242.031, es decir un 10% .

La sequía cuyos efectos están siendo devastadores para esta ganadería, nos va a dejar un saldo previsible de pérdidas ,en Aragón , de hasta un 50% según fuentes de los propios ganaderos .

Al apartado meteorológico tendremos que añadir el próximo año 2006, la aplicación del desacoplamiento que para esta ganadería es del 50%. Quiere decirse que para cobrar la prima íntegra hay que mantener al menos la mitad de los animales, lo cual no deja de ser un recurso disuasorio para eliminar animales cuando la explotación esté en manos de ganaderos mayores o encuentran, cosa que es muy corriente, dificultades de pastores y de mano de obra en general.

Aragón cuenta con 6.000 explotaciones de ovino-caprino con una cabaña de poco más de 2.000.000 millones de animales.

La caída del censo y el cierre anunciado de explotaciones tiene en Aragón un efecto de enorme calado en el ámbito socio económico y medioambiental.

Tradicionalmente y desde tiempos antiquísimos la ganadería ovina ha otorgado a la economía familiar un complemento financiero y una liquidez, que solo con agricultura no se conseguía. Así el ovino ha contribuido decisivamente al asentamiento poblacional y a la revalorización de subproductos agrícolas que ha permitido la subsistencia de la propia agricultura de secano y un mínimo nivel de vida en los pueblos.

Decisiva es la aportación en el capítulo medioambiental y etnográfico a la hora de jugar un papel decisivo en la limpieza de los montes, conservación de los pastos y el mantenimiento de pasos y cañadas de enorme valor medioambiental.

El Ternasco de Aragón ha sido la punta de lanza y sinónimo de calidad de un producto exquisito, natural e irrepetible. Pero una crisis en ganadería que conlleve el cierre de una explotación, es irreversible. En la agricultura, aunque no creo que sirva de consuelo, siempre queda la tierra y las posibilidades , de a futuro, retomar la actividad.

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