La música de América del Norte sigue protagonizando Pirineos Sur

Pirineos Sur entra en una semana en la que la música de América del Norte sigue siendo la gran protagonista. También lo ha sido durante el fin de semana, con actuaciones multitudinarias como la del pasado sábado, con 3.000 personas que asistieron al Auditorio Natural de Lanuza para escuchar a Lhasa y Astrid Hadad (México). Se trata de la semana central de Pirineos Sur 2005, cuyo título es ?En las fronteras de América del Norte?.

Las actuaciones desde este lunes y dentro de este ciclo son: The Handsome Family, el día 18 de julio; SIC, el 19; Sarah Lee Guthrie & Johnny Irion, el 20; Los Lobos, y Cañones y Mantequilla, el 21; Kroke y Klezmatics, el 22; y Calexico y Amparanoia, el 23.

Unas 3.000 personas acudieron este sábado por la noche a presenciar el segundo concierto del especial ?En las fronteras de América del Norte?, que protagoniza este año la semana central del Festival Pirineos Sur. Concierto protagonizado por la música de México: Lhasa y Astrid Hadad.

Dos voces femeninas y dos visiones de México. Lhasa y Astrid Hadad encandilaron a las tres mil personas que casi llenaron el Auditorio Natural de Lanuza bajo el influjo de la media luna y en una agradable noche pirenaica. Las dos mujeres, con sus peculiares estilos y formas de cantar e interpretar, derrocharon entrega y sentimiento.

La primera en salir al escenario fue Astrid Hadad, con sus vestidos y sombreros tan divertidos como imposibles y provocadores. Con un repertorio que abarca desde la ranchera hasta la samba y unas letras llenas de sátira y desparpajo, como las propias presentaciones de sus temas, que transforman el espectáculo en un mágico cabaret. El público disfrutó y participó de la fiesta, que se prolongó hasta la medianoche.

Fue entonces el turno de Lhasa, nacida en Québec (Canadá), hija de padre mejicano y madre estadounidense, que lleva a México y le canta con el corazón pero no puede ocultar sus cosmopolitas influencias, fruto de sus viajes por medio mundo. Su música es una fusión de estilos y hasta de idiomas. Además del español, Lhasa cantó varias canciones en inglés y francés e incluso una en árabe. En el escenario es todo lo contrario de Hadid: tímida y frágil, pero su maravillosa voz lo inunda todo de sentimiento e intensa emoción, arropada por instrumentos como el piano y el violonchelo.

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