Cartas al director :Biscarrués, un medio, no un fin

Lola Giménez Banzo

Querido@s aragonesas:

La Galliguera es un valle precioso de la provincia de Huesca, situado a las orilla del río Gallego que le da nombre, territorio también llamado Reino de los Mallos. Son pueblos que viven del campo y el turismo basado su patrimonio de castillos y ermitas románicas y sobre todo en las aguas bravas del río Gallego, que crean más de cien empleos directos, y doscientos indirectos, atrayendo a más de 80.000 personas que dejan más de seis millones de euros. Esto demuestra que en este momento el río Gallego ya es motor de desarrollo para Aragón y recordemos que Biscarrués es un pueblo, no un pantano. El embalse de Biscarrués es un medio, no un fin. Los regantes ya tienen mucha agua guardada en diferentes embalses y ahora quieren más. Su objetivo es el agua y puede lograrse de diferentes formas alternativas. El sentido común nos dice que el agua puede gestionarse mejor para que sobre y además puede guardarse en muchos sitios. Por ejemplo, de la Presa del Gallego, que ya esta construida en Biscarrués, sale el Canal de Monegros, que se lleva casi toda el agua del río Gallego, facilitando que pueda guardarse en decenas de balsas laterales e incluso, si lo construyen, en el pantano de La Valcuerna, que tendría el doble de capacidad que el nuevo proyectado en Biscarrués y cuesta más barato. No pongan más excusas. Estas alternativas son válidas y pueden hacerse, es solo cuestión de querer. Por ejemplo, en el caso de Santaliestra, al principio era imposible hacer el embalse de El Salvador, y al final ha sido solución ideal. La resistencia a otras soluciones es una opción política. Es como si a uno le han prometido un Nissan, y esa marca es la que quiere, aunque lo que realmente necesita es un coche, Mercedes o Ford, todos sirven. Esto es igual, lo que necesita el regante es agua, no un embalse concreto.

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